Derechos Mayores actives

¡Viejos son los trapos! Mayores activas, activos, actives: un cambio de paradigma

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Damos comienzo con esta nota a un nuevo espacio en el que compartiremos entrevistas y notas a personas mayores que tienen mucho para contar. Desde un periodismo responsable y respetuoso que pone en valor una etapa de la vida tan importante como todas.

Las mujeres viven trabajando. Y si bien es mentira que se jubilan, sí es cierto que se retiran de la actividad laboral paga a los 60 años (si tuviste la suerte de tener un trabajo registrado).  Cuando pasan a ser jubiladas, se dice que se terminó su “vida útil”. ¿¡Quééé? La vida es útil mientras se tenga. Y vaya que lo demuestran las mujeres de más de 60. 

Hoy nos encontramos con un nuevo paradigma, las “Nuevas vejeces”. Una generación de mujeres mayores de 60 que viven la vida sin límites, disfrutando de su tiempo y sus necesidades sin restricciones. Porque esas mujeres, seguramente, han vivido con muchas trabas y represiones. Pero ahora viven con más libertad, porque ya no aceptan objeciones de nadie y, seguramente, viven más felices. No son las abuelas de nadie, algunas son mujeres con hijes y nietes, otras son solas, pero todas con una vida propia, dedicadas a ellas mismas. Probablemente, mujeres que se volvieron libres después de esa “edad jubilatoria” que parecía condenarlas a tejer mañanitas en la mecedora, algo que hasta hace no demasiados años, era tan común. Estas nuevas vejeces nos muestran que hoy son activas, llenas de proyectos, viajan solas o con amigas, salen a recorrer la noche, buscan ropa que les guste, se agasajan, van al spa y tienen sexo. Sí, las mujeres mayores también tienen sexo, y gozan.

El goce, esa palabra poco conocida para muchas. Goce de todo tipo, sin tapujos. Y a quien no le guste, que siga su camino. Porque esa es otra de las cosas positivas de ser una mujer mayor: tienen la capacidad de no dejarse mandar ni atrapar por mandatos absurdos, porque ya los sufrieron por muchos años.

En un dibujo animado llamado “Petit” (que se emite por PAKA PAKA), el protagonista es un niño de unos 4 ó 5 años que va al jardín de infantes. En un capítulo, llega la abuela de un amiguito a buscarlo, una mujer con pelo largo, vestida de colores, que anda en bicicleta y que todos los nenes y nenas desean tener, como su “abuela buena onda”. Petit trata de reconstruir la historia de su propia abuela que falleció antes de que él naciera pero solo puede hacerlo revisando las cosas que quedaron de ella en la casa de su abuelo. Ahí descubre que su abuela era karateka y que ganaba torneos. Petit se siente orgulloso de ser descendiente de una mujer que vivía su vida como quería. Hoy pasa eso, las mujeres que se convierten en abuelas, no se rigen por las reglas sociales sino por sus propias ganas de hacer lo que les gusta.

De manera que, en principio, borremos el mito de las abuelitas porque a los 60 solo se arranca otra etapa que no debe condenar a las mujeres a la pasividad.

Y después, tengámoslo en cuenta en las coberturas periodísticas: si no es tu abuela, no es “abuela”.

Envejecer, ese momento tan temido… 

Cuando en la sociedad se habla de “mayores” ¿a qué se hace referencia? ¿A los padres de nuestros padres, o a las madres de nuestras madres? ¿A los “abuelos” y “abuelas”? ¿A las personas mayores o de la tercera edad? ¿Sólo existen en tanto criaron a otras personas que hoy también son adultas, pero no tan mayores? ¿Qué implica en la sociedad actual el término “ancianidad”?

A menudo escuchamos distintos vocablos para definir esta etapa de la vida: ancianos, adultos mayores, señor o señora mayor, viejo o vieja, pero, ¿Cuál es el verdadero concepto de este momento etario? La expresión “tercera edad” o senectud es un término antroposocial que hace referencia a las últimas décadas de la vida, en la que uno se aproxima a la edad máxima que el humano puede vivir. Este término proviene de Francia cuando, en la segunda mitad del siglo XX, el Dr. J. A. Huet, pionero de la gerontología en ese país, la usó para designar a personas de cierta edad, jubiladas/pensionadas, que no se consideraban muy productivas. Con el tiempo el término se utilizó para designar a quienes, habiendo cumplido más de sesenta años, se encontraban en etapa jubilatoria y/o pensionada. Así, según Fajardo Ortiz (1995), en esta etapa del ciclo vital, se presenta un declive de aquellas estructuras que se habían desarrollado generando cambios a nivel físico, cognitivo, emocional y social. Si bien no todas las personas envejecen de la misma forma, se considera “tercera edad” a la población mayor a 65 años de edad.

El hecho es que, en casi todas las familias argentinas (y si miramos a nivel global, en las grandes urbes) hay quien transita la “vejez”, palabra que inspira cierto temor o respeto, depende de quien la mire. Si bien es solo una palabra, el “viejo” es tomado como un sujeto extraño, que comienza a ser vulnerable, débil. Según el INADI, en su Manual Prácticas no discriminatorias en relación con adultas y adultos mayores, “el viejismo implica una serie de actitudes y concepciones discriminatorias que se pueden expresar en conductas negativas o violentas hacia las/os adultos mayores; instituciones y políticas sociales inadecuadas; carencia de recursos económicos y comunitarios; falta de accesibilidad, entre otras prácticas sociales que limitan la integración efectiva de las/os adultas/os mayores”, provocando de esta manera una serie de actos discriminatorios y prejuicios en torno a este momento de la vida.

En el siglo XX, el tema de la vejez comienza a ser un problema global en nuestra cultura occidental, que necesita atención política, jurídica y sobre todo, económica. Los avances en la ciencia y en la  biología, la creación de instituciones gerontológicas, la farmacología y la biotecnología han incrementado  la expectativa de vida, pero esto paradójicamente no hace que la calidad de las personas mayores haya aumentado, ya que los  ancianos constituyen un grupo especialmente vulnerable, por esta ambivalencia y en consecuencia son discriminados, cuando no ignorados y aislados, y así vemos un sujeto de 65 años en buenas condiciones de salud que puede ser  marginado y excluido del sistema, por ello podemos decir que los ancianos se encuentran en condiciones más graves que otros grupos, como las mujeres y los niños, dado que éstos tienen, mayores posibilidades de ser admitidos en la productividad, como ítem principal, así las personas mayores son un grupo aislado, dependiente e inactivo, que recibe asistencia en tanto no amenaza el bienestar de los otros. La consideración de la ancianidad como colectivo diferenciado permite un análisis integral de la vejez que nos lleva a desenmascarar la discriminación y el abuso que a diario padecen los mal llamados viejos.

La vejez no sólo trae cambios psico-físicos, que suceden conforme pasa el tiempo e inevitablemente tienen lugar en la persona que envejece, sino también hay consideraciones socio-culturales de la edad, o sea cómo se envejece en un momento y lugar determinados, cuál es el rol que asume la familia o los afectos en función de ellos, cuáles son las conductas sociales, e institucionales, hacia los ancianos y que se espera de ellos.

Integrándose a la sociedad

Si hablamos de estereotipos diremos que la imagen de las personas mayores aparece vulnerable por la asociación de factores negativos como la edad, bajos niveles educativos, económicos, situación psicofísica, así como el hecho de que utilizan su tiempo en actividades informales poco valoradas.  Sin embargo, podemos afirmar que hay mucha gente mayor activa en ámbitos de la medicina, la docencia universitaria, la ingeniería y el poder judicial. Tal vez la participación de las personas mayores en la toma de decisiones de los distintos ámbitos sociales y políticos es un proceso imprescindible tanto por el valor de su experiencia, como por la necesidad de una representación social que viene de la mano de quienes poseen estudios universitarios y han transcurrido una carrera profesional contra quienes no lo han hecho. Simultáneamente, la participación de las personas mayores contribuye a la calidad de vida de las mismas. Diversos estudios relacionan la participación social con la calidad de vida de los adultos mayores, quienes aislados y marginados padecen depresión, angustia, tristeza etc.  La disponibilidad de tiempo hace que los mismos se sientan útiles y productivos, situación que repercute principalmente en su salud y potencia su impulso participativo.

Envejeciendo positiva y activamente

El envejecimiento positivo tiene que ir más allá de la participación de las personas mayores en iniciativas solidarias. La incorporación de otras dimensiones como fuente de participación social es necesaria para que se visualice la realidad de las personas mayores y su aporte a la sociedad. Estudios de gerontología han centrado sus análisis en el aspecto más económico y demográfico de las personas mayores, obviando la participación en la sociedad de las mismas. Cuando se piensa en las personas mayores se las ve, como un colectivo demandante de servicios, ayuda, cuidados, etc. Y este concepto no debería ser así. La OMS, a finales de los noventa, dio un mensaje de «envejecimiento saludable» usando el término de «envejecimiento activo» para desarrollar otra serie de factores importantes, además de los sanitarios, como determinantes en el proceso de envejecimiento. La OMS define el envejecimiento activo como «el proceso de optimización de las oportunidades de la salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen». El concepto activo no se asimila a la actividad laboral, sino que hace referencia a un proceso de participación continua en las cuestiones sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas. El conocimiento de los recursos que aportan las personas mayores es una herramienta clave para la promoción del envejecimiento activo. Dicho conocimiento entra a formar parte de la calidad de vida de las personas mayores al presentarse como oportunidades que se ajustan a sus necesidades, encontrando un equilibrio óptimo y saludable en términos materiales y anímicos. Por su parte, la Comisión Europea, caracterizó al 1999 como el Año Internacional de las Personas Mayores, e impulsó la idea del envejecimiento activo, otorgándole un contenido y un papel principal dentro de las políticas europeas. 

La participación activa de personas mayores en instituciones públicas o privadas es relativa y no se visibiliza en nuestro país, sí en todo lo que es actividades sociales, dándose mucha difusión a diversos talleres y actividades desde las distintas áreas gubernamentales como privadas. Como cierre, es importante que hagamos una reflexión acerca de cuál es el lugar que le damos a los adultos y adultas desde los medios de comunicación, como los y las incluimos en la información sin estereotiparles y cómo revalorizamos sus saberes con la certeza de que lo que somos hoy se lo debemos a quienes nos antecedieron. Esa es justamente, la intención de este nuevo espacio en el que compartiremos entrevistas y notas a personas mayores que tienen mucho para contar.


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Recuadro

Cuando hablamos de una mejor calidad de vida después de los 60, no podemos decir lo mismo de las mujeres trans y travestis, quienes difícilmente lleguen a abuelas: ellas tienen una esperanza de vida menor, que ronda los 35/40 años.

Muchas mueren en el camino por transfemicidios, otras por mala praxis en cirugías, falta de atención médica acorde a su situación o, simplemente, porque sus cuerpos no resisten tantas hormonas o tratamientos mal hechos. Ni hablar de aquellas que, al no poder acceder a un trabajo registrado –la mayoría-, terminan ejerciendo la prostitución o haciendo trabajos que nadie quiere hacer

 

Fuentes:

AAVV. Prácticas no discriminatorias en relación con adultas y adultos mayores: elaborado en el marco de la Red Nacional de Investigadores Contra la Discriminación. Dirigido por Pedro Mouratian 3a ed. – Buenos Aires Inst. Nac. contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo INADI.

FAJARDO ORTÍZ, Guillermo (1995). Tercera edad. Adulto mayor, Conferencia interamericana de Seguridad Social. “El adulto mayor en América Latina. Sus necesidades y sus problemas médico-sociales”, México D.F.: Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social.

Diccionario Enciclopédico de la Legislación Sanitaria Argentina

(DELS) Ministerio de Salud. Disponible en: https://salud.gob.ar/dels/entradas/persona-mayor

La Red

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La Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en Argentina es un espacio donde profesionales de la comunicación trabajan para colaborar en la construcción de un periodismo inclusivo.

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