Justicia

Soportó cuatro décadas de agresiones y terminó presa

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María Cristina Santillán tiene 58 años y está presa desde el 16 de setiembre de 2014, acusada de atacar a su marido con un hacha y causarle heridas que tiempo después provocaron su muerte, en un hecho registrado dentro de la vivienda que compartían en la localidad bonaerense de Azul. Los mecanismos machistas de la Justicia pasaron por alto que la mujer fue víctima de violencia de género durante los 38 años que se extendió su matrimonio, con golpes, humillación psicológica, ataques sexuales, encierros forzados y control económico. El día que se defendió, para no resultar víctima de un femicidio, fue encarcelada y en agosto próximo se realizará el juicio oral que podría condenarla a prisión perpetua.
Luz Ramallo, integrante de la Asamblea de Mujeres en Lucha de Azul (AMLA), relató que “el objetivo es que la situación de Cristina sea conocida en todo el país, porque se trata de una mujer que fue víctima del machismo en su casa durante décadas y ahora lo es de la justicia patriarcal, por defenderse de una agresión, tal como ocurrió con el caso de Higui, que recientemente fue liberada”.
“Orlando (Hernández, el marido) era muy autoritario, era de golpearme. Yo me aguantaba, siempre me aguanté para que los chicos no oyeran. Yo obedecía para que los vecinos no escucharan”, dijo la propia Cristina cuando se entrevistó con el médico psiquiatra Enrique Stola, que colabora como perito en la lucha para liberar y absolver a la mujer. “Una vez, delante de mi hijo Ramiro, me bajó los cuatro dientes de arriba, los superiores. Desde ahí no sé cómo siguió mi vida”, contó la mujer en otro tramo.
Ramallo relató, acerca de la actual situación de la mujer, que “Cristina debe ser escuchada por la justicia como una víctima de las violencias machistas, pero lejos de esto, lo que hay es un panorama de mucha angustia y preocupación, porque sigue con prisión preventiva, con un pronto juicio donde podría resultar condenada”.
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El hecho que mantiene acusada por homicidio a Cristina sucedió durante la noche del 16 de septiembre de 2014, en la casa que compartía con su marido. “Cristina es víctima de un estrés postraumático de larga data, por la violencia a la que fue sometida durante toda su relación de pareja con Hernández. Fueron cuatro décadas. Lo que sabemos es que el día del ataque, ella se defendió. Tomó un hacha y así pudo evitar lo que sería su propia muerte”, contó Ramallo.
En el informe de las entrevistas realizadas por el profesional Stola a la víctima, surge que desde el primer momento, la justicia tuvo la oportunidad de advertir la situación de extrema vulnerabilidad de Santillán, sin embargo se privilegió una mirada machista. “Laura Margateric, fiscal del caso, ya tenía en las primeras fojas indicios fuertes de que se encontraba ante una víctima de violencia de género. A pesar de esos antecedentes, estructuró una acusación como si no hubiera historia de violencia de género extrema e ideó una foto que lesiona los derechos humanos de María Cristina”, explicó Stola en su detallado informe. La fiscal, por supuesto, no pudo actuar sola para revictimizar a la mujer. “La jueza y el juez actuantes no se quedan atrás en el desconocimiento acerca de qué es la violencia machista y su impacto en el psiquismo y la conducta. La doctora María Inés Germino, del Juzgado de Familia 1 con sede en Olavarría siguió sin cuestionar los informes recibidos, lo que da como resultado lesión de derechos de la real víctima”, sostuvo el profesional. “Y qué decir del doctor Federico A. Barberena, juez del Juzgado de Garantías 2 del Departamento Judicial de Azul. Tengo muy claro que el señor juez puede garantizar los derechos masculinos pero que presenta serios escotomas (ceguera) en cuanto a derechos humanos de las mujeres y no puede dar garantías a una víctima de violencia de género extrema”, agregó el profesional.
Hernández no murió por la lesión que le causó el hacha utilizada por Cristina cuando se defendió de su violencia, sino tiempo después. Consta en los expedientes que el sujeto fue trasladado desde un hospital a un geriátrico donde realizaba un tratamiento de rehabilitación. “El violento murió por causas externas a las heridas por la situación de septiembre de 2014. Incluso se estaba recuperando cuando falleció por mala praxis del Estado. A pesar de que todo esto se probó, la acusación contra Cristina se mantiene por homicidio. Una vergüenza”, dijo Ramallo. El propio Stola menciona en su informe pericial que en Foja 220 del expediente aparece que Hernández se encontraba en un geriátrico que posee tareas de rehabilitación, y agrega que “después luego surgen los antecedentes de su muerte (30 de mayo de 2015) y el informe de medicina legal”. ¿Quién ordenó la salida de Hernández del Hospital Municipal a un geriátrico en donde cualquier abogado funcionario judicial sabe que disminuye la calidad de la atención médica?”, se preguntó el profesional en el trabajo, y asimismo cuestiona “por qué María Cristina no espera su juicio en libertad, ya que no interfirió en la investigación, ni es un riesgo para el proceso judicial, sus afectos están en Azul y no cuenta con medios para eludir la justicia. Necesita trabajar y la privación de la libertad es un impedimento. ¿Está presa, como sucede en todo el mundo, por ser mujer?”, indicó, de manera contundente, el profesional.
La nota fue publicada en https://www.diariopopular.com.ar/policiales/soporto-cuatro-decadas-agresiones-y-termino-presa-n312558
Maximiliano F. Montenegro

Maximiliano F. Montenegro

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