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Se buscaba en la noche

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Encuesta para conocer las tareas de acompañamiento y cuidado hacia personas mayores LGBTIQ en Tucumán durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO).
En 2020 Matria, instituto sobre cuestiones de género; Central espacio de ideas y la biblioteca popular Crisálida de género, diversidad afectivosexual y derechos humanos realizaron una encuesta para conocer las tareas de acompañamiento y cuidado hacia personas mayores LGBTIQ en Tucumán durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO). Como parte de esta encuesta se realizó un informe y otras ramificaciones de investigación. En diciembre de 2020 y enero de 2021 entrevisté a 7 personas mayores gais de Tucumán (uno de ellos en Catamarca) para profundizar en sus respuestas a la encuesta.
La sexualidad en las personas mayores, es un tema poco discutido e investigado, más aún cuando son personas mayores LGBTIQ. Existen prejuicios y mitos sobre las personas mayores LGBTIQ, pero la realidad es que la sexualidad en la vejez existe, es muy diversa y por supuesto su práctica dependerá de diversos factores y de cada persona. Nuestras personas mayores LGBTIQ, desean, se enamoran y sienten deseos sexuales. Los mitos y creencias que por lo general van de la mano del impedimento a disfrutar de los derechos sexuales, promueven diversos estigmas sobre el acto sexual, roles y sus protagonistas. Los mitos y prejuicios no discriminan, podemos verlos en acción en todas las relaciones sean del tipo que sean.
“El cese de la actividad sexual no es un suceso cronológico, sino que depende de factores como el estado de salud y el grado de incapacidad física y mental y la frecuencia y la calidad de las relaciones sexuales previas. La situación afectiva y calidad de la relación con la pareja y con otras personas y la crisis de salud también son factores determinantes” indican Orihuela, Gómez & Fumero en su artículo “la sexualidad del adulto mayor” (2009).
Este panorama se aplica también a las personas mayores LGBTIQ, qué como todas las personas nacen y transitan sus vidas como seres sexuales. La sexualidad humana es un fenómeno sociocultural que está influenciado por las situaciones que vivimos, y esto no excluye a LGBTIQ, ya que también incluye la represión y otras formas de violencia; la calidad de las relaciones interpersonales, el contexto en que nos desenvolvemos, por supuesto la integración que hacemos de las experiencias vividas y la manera en que resolvemos todo ese combo.
L. me recibe con un té de menta y una confesión “Sos el primer varón no familiar que viene a mi departamento en 5 años”. Toma un almohadón del sillón, como buscando asirse a algo en este camino de reencuentro con su pasado, su presente y sus decisiones. “Dejé de gustarme y preferí no tener más encuentros, no conocer a nadie. Probé con cirugías, dietas, lo que te imagines, pero todo era muy frustrante, cuando dejas de tener un cuerpo joven y deseable, es mejor no seguir. También dejé de salir a bailar y las redes sociales”. L. vino muy joven de otra provincia y sus familiares le proveían recursos económicos lo cual le permitió estudiar y llevar una vida cómoda. A sus 73 años distribuye su tiempo entre actividades de caridad y su pasión por los sellos postales. “Nunca me oculté, creo que mis padres me vieron “mariquita” y me mandaron a Tucumán, por la deshonra que sería que florezca allá. Pero la pasé muy bien toda mi vida. Después de los 40 años creo que fue a poco de cumplirlos, me anoticie que existían las maricas viejas, …Vos te vas a reír, pero eso era algo que yo creía que era del mundo hetero. Estaba en un sitio de levante y me escribe uno, cuando me dice la edad: él tenía 60 años. Fue como toparme con un tiranosaurio. Mi generación se moría joven o a una determinada edad no volvían a los boliches y algo le había pasado”. L. repasa los lugares de ambiente de su juventud, anécdotas con un grupo de amigos gais y lo que L. califica de sinsabores que estos vivieron explorando su sexualidad en la vejez. “Qué querés que te diga! ¡Hay cosas que ya no podés hacer después de los 60 años, aun pagando el mejor tacho, tu cuerpo no te da! F. estuvo con uno que lo golpeó, robó y después tuvo que inventar una historia en la Comisaría porque sí encima de marica sos un viejo que tiene sexo te miran como un pervertido, como un viejo verde! Y el cuerpo no te da, todo lo que conoces de cómo hacerlo, ya no podés hacerlo, es como ser virgen de nuevo. A mí me frustra y prefiero aislarme y disfrutar los recuerdos”.
“Es la sexualidad uno de los ejes sobre los que construimos nuestra identidad. Es por ello que en los últimos años las demandas políticas, sociales y culturales exigen un mayor abordaje y educación al respecto” explica Estela Romina Paz Rojas, acompañante terapéutica y coordinadora del espacio de primera escucha Nodo “Mariana Alarcón” sobre Diversidad Sexual e Identidad de Género desde una perspectiva de Salud Mental. “La educación sexual integral (ESI) sigue siendo una gran deuda transgeneracional. Saldar esa deuda es un paso a acortar la brecha para garantizar acceso a bienestar, salud y justicia social para las personas mayores en general y las personas mayores LGBTI en particular. Para personas mayores LGBTI la brecha en el goce pleno de la sexualidad se sigue ampliado, aún en un contexto que trata de ser amigable” acota Paz Rojas.
Toda una generación LGTB que recientemente alcanzaron los 65 años, aún padece las secuelas de la represión sexual: “Cuando empecé era todo muy secreto, no había tanta interacción, era palo y a la bolsa, se buscaba en la noche”, me explica N., sentado en la vereda de un bar en Tafi del Valle hace un gesto de complicidad y en voz baja, porque así es como se hacen las confidencias, dice: “A este mismo lugar vine todas mañanas de enero, en una etapa de mi vida con mis padres y en otras, con mi entonces esposa. En este lugar en el que hablé de todo lo que te puedas imaginar de mi vida, nunca hablé de mi sexualidad. A mis 70 años vivo mi sexualidad con más interés de probar que cuando tenía 20 pero con menos aceptación que a mis 50 años, que fue cuando me separé”. luego pide su café y observa todos los movimientos a nuestro alrededor.
N. es un ejemplo de esa generación LGTB que despertó en un mundo carente de libertades y ampliación de derechos. Su orientación sexual fue durante décadas no despertar sospechas y vivir una mentira, hacia dentro y para el afuera.
“Ahora los contactos los hago cuando voy a misa, siempre hay alguien para conocer y nos entendemos sin aclarar nada. Creo que vivo en los márgenes para poder sobrevivir en el mundo de mis hijos y familiares. Muchos amigovios que tuve me advirtieron que ellos rompieron lazos con su entorno cuando sus familias les dieron la espalda al saber que eran putos. Ni familiares, ni amigos, nadie. Solos. Ese es el precio”.
N. espera la cercanía de la hora del almuerzo para encontrarse con sus nietos, nietas, hijo e hijas. “Me costó mucho encontrarme en la etapa que empieza en los 60 años, yo soy deportista, me cuido, pero con los años los encuentros sexuales cambian”.
Hoy sabemos que el placer sexual es una experiencia deseable y válida para las personas mayores porque genera gran bienestar y forma parte de un proceso natural del ser humano. En las personas mayores LGBTIQ existe todo tipo de afecto y expresión sexual, a pesar de la creencia que, en la vejez en general, hay una incapacidad de disfrutar de la sexualidad. “No se ponerlo en palabras, pero estuve enganchado varios años con un amigovio con el que teníamos buena charla, compartíamos salidas y había algo en su mirada que me podía, te hablo de alguien a quien nunca le hubiese dado bolilla por su cuerpo… cuando se lo confesé, se reía. Cuando falleció tuve tanta tristeza, mucha más porque no podía decírselo a nadie” me dice N. y luego de unos minutos de silencio se excusa porque olvidó algo en su casa y debe abandonar la entrevista.
El espacio de primera escucha Nodo “Mariana Alarcón” sobre Diversidad Sexual e Identidad de Género desde una perspectiva de Salud Mental funciona en Tucumán desde 2016 y según explica su coordinadora, Estela Romina Paz Rojas en la ASPO se dispararon las consultas de personas LGBTIQ pero fue la difusión del informe sobre la situación de personas mayores LGBTIQ la que generó más interacciones principalmente la de compartir cuán identificadas se sentían con los datos allí reflejados. “Entre las múltiples sensibilidades que pueden despertar estos testimonios nos preguntamos: cuantas de las personas mayores, independientemente de sus orientaciones sexuales e identidades de género, que accedieron a los informes se sienten identificadas. ¿Es acaso, la sexualidad hegemónica nuestra única meta vinculada a lo amatorio? ¿Puede la ESI abrir una puerta para el futuro de la sexualidad con goce pleno? Y sobre todo, preguntarnos colectivamente y desde una mirada crítica a las políticas públicas, ¿puede existir la justicia social sin derechos sexuales para las personas mayores?” se plantea Romina Paz Rojas del Nodo “Mariana Alarcón”.
“Acepté mi condición ya casi con 50 años. Con el tiempo aprendí que es una orientación” me explica B. “Independientemente de tu piel, de tu nivel de formación educativa, de tu orientación sexual, de tu poder adquisitivo … Cuando entras en la vejez la sociedad te rechaza, y en paralelo empezás a ver la verdadera dimensión de la vida, lo que de verdad importa”. B está en el patio de su casa en la salida de Santa María, Catamarca, con 87 años me cuenta que a cierta edad nace el desafío de construir otras formas de vinculación con el otro (o los otros). Y que el placer se empieza a descubrir en acciones que no incluyen exclusivamente la genitalidad y que este camino de exploración también genera otras formas de vinculación. “Este es un gran problema, los gais estamos muy atravesados por la religión católica que ve la masturbación y todas las relaciones no coitales como algo malo. El sexo, ya sea heterosexual o LGBT, debe incluir sí o sí la penetración y solo eso. ¡En ese afán de ser parte de la “normalidad”, muchos actos de violencia son aceptados como “normales”! (violaciones, penetraciones forzadas y heridas producto de esto), estar con un chongo para que éste tenga placer y te deje a medias y encima debes pagarle, ahh … Todo el universo gay local con su baja autoestima” reflexiona B.
 Los gais “Peter Pan” “buscan jóvenes para poder sostener formas de placer que sólo son posibles con personas de esa edad y que no es la nuestra, sabemos que la erección es más difícil a partir de los 70 y qué si sólo nos quedamos con eso, obviamente, excluye el vínculo con las personas mayores, pero si la sexualidad comienza a ser discutida como una exploración en busca de variantes, la vejez se convierte en un amplio campo lleno de posibilidades” me explica B. mientras me extiende un cuenco de cerámica con pan casero, “La vejez me encontró en una etapa de mi vida en la que no quería que nadie me molestara, estaba enfocado en una búsqueda para encontrarme después de una gran pérdida”.
En la quietud de los valles, B. empezó a relacionarse con otras personas mayores, gais y heteros y comenzó a conocer otras formas de encuentros “des-aprendiendo” las dinámicas que lo acompañaron en su juventud y adultez. “Sería algo así como explorar la ternura en las relaciones, la ternura hacia los demás y la ternura hacia uno mismo. Me habría gustado envejecer junto a alguien, pero no se dio. Yo creo que vamos a poder hablar de derechos cuando estar solo sea una elección”.
Polish_20210118_215337791POR UNA LEY INTEGRAL DE CUIDADOS
“La ESI, no es la única medida a llevar adelante, porque debe complementarse con políticas publicas desde los otros ministerios y programas que garanticen calidad de vida para todxs y especialmente para quienes son parte del sector de personas mayores y no debemos profundizar las arbitrariedades que muchas veces acompañan al ejercicio de estas políticas, que aun existen en nuestro país” explica Silvia Rojkés, presidenta de Central espacio de ideas, una de las organizaciones que impulsa el abordaje de los derechos humanos de las personas mayores LGBTIQ, “El desafío es avanzar en dar a conocer, socializar información sobre estas realidades y ampliar las bases sobre lxs derechxs de todxs. Es siempre el Estado quien tiene las herramientas para comenzar y la sociedad toda comprometerse, con estas banderas” agrega Rojkés.
En diciembre de 2020 el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad realizó la primera reunión consultiva entre funcionarias de la Secretaría de Políticas de Igualdad y Diversidad, sindicatos y la comisión redactora del anteproyecto de ley por un sistema integral de cuidados con perspectiva de género. En esa oportunidad el intercambio giró en torno a las problemáticas sobre las políticas de tiempo, ingreso e infraestructura y qué políticas son necesarias implementar. La Inclusión de las personas mayores LGBTIQ es una pendiente en ese debate. Es urgente pensar políticas públicas en el marco de una ley que garantice acompañamientos y cuidados para hacer frente a la soledad, las dificultades en el acceso a la salud y los medicamentos, especialmente para quienes viven con HIV, el no poder “salir del clóset” (por no ser aceptados en su familia y entorno social) y un extenso etcétera que incluye una educación sexual integral orientada a la vejez. En definitiva, la importancia de contar con una ley por un sistema integral de cuidados con perspectiva de género, respetuosa de la diversidad que visibilice y garantice bienestar y autonomía a las personas mayores LGBTIQ.
Enlaces:
Informe de la encuesta para conocer las tareas de cuidados y acompañamientos hacia personas mayores LGBTIQ en Tucumán durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio 2020 (ASPO).
Nodo “Mariana Alarcón” sobre Diversidad Sexual e Identidad de Género desde una perspectiva de Salud Mental
Gustavo Diaz Fernandez

Gustavo Diaz Fernandez

Especialista en Derechos Humanos para Comunicadores Sociales. Integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en Argentina

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