Arte

Romina Ferrer: la artista de la sororidad

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Impacta, interpela, comunica, manifiesta, desafía, propone, invita, afirma: Ro Ferrer

Llamó la atención un dibujo, fue fuerte, era todo lo que muchas deseábamos expresar, en cuatro frases, y ahí la firma: Ro Ferrer

Hablamos, la conocimos, articulamos, comenzamos a publicar y difundir sus dibujos;  fue convocada por un organismo de

La Pampa para ilustrar un cuadernillo de capacitación provincial. Hoy te contamos quién es y dónde podés encontrarla.

Artista desde el principio, nació hace casi 40 años en Capital Federal. Sin embargo, paso casi toda su vida en Avellaneda, Buenos Aires, junto a sus padres Mónica y Dery y sus dos hermanos, Federico y Nicolás.

Tiene hijos, Luca (9)  y Carolina (7).Nos cuenta que “son pibes buenos, creativos, sensibles y cuestionadores… espero estar enseñándoles las cosas verdaderamente importantes”.Estuvo diez años en pareja. “Una relación difícil” la caracterizó Romina. “Sentí mucha soledad”, agrega.

Por esos años dejó de dibujar, su creatividad estaba apagada.Pero, a pesar de ello. Pudo despertarse, reconectarse, sanar.

Hace dos años está en pareja con Leo. Se emociona y cuenta “un gran compañero, dueño de una inmensa paciencia (sanamos juntos…Somos muy originales, le pusimos el mismo nombre a nuestros hijos) y papá de Luca. “Con el que me divierto mucho, es inteligente… hemos tenido grandes conversaciones”
Ro Ferrer1A la hora de presentarse Romina no se guarda nada: “Mi cabeza no es fácil pero es muy divertida (pienso tantas gansadas a veces que voy riendo sola por la calle), aprendí a llevarme bien conmigo perootras también  soy dura, exigente… Me cuelgo, pienso y re pienso, cuestiono, soy muy emocional, tengo un sentido del humor muy pavo,  me tiento con cualquier cosa, soy de las que bailan y cantan con los auriculares puestos, en el colectivo. Aún mantengo un lado infantil fuerte que me dispara esa creatividad lúdica que tienen los chicos ¡Y todo a nivel Tsunami!  Mi vida siempre fue en torno al deporte y el arte, me gusta el fútbol, amo jugar al metegol… voy al laburo en patines… tengo que estar haciendo algo, soy muy inquieta y curiosa. Siempre hice lo que tuve ganas y puedo decir que viví todo con mucha libertad”.

Romina se recibió de Diseñadora de Indumentaria  en la Universidad de Buenos Aires. Durante varios años hizo vestuario, pero abandonó cuando quedó embarazada. Romina argumenta su decisión y afirma que “no era un ritmo para mí, queriendo ser mamá presente”.

De la Facultad se llevó muchas cosas, entre ellas conocimiento y, lo más importante, el feminismo. “Tengo los mejores recuerdos y sobre todo a una gran referente feminista, la Arquitecta Emilia Lagomarsino, que se quedó ciega de grande por un desprendimiento de córnea y siguió enseñando color y morfología. Tuve el gran honor de trabajar con ella, una mujer sumamente interesante, una gran maestra y no sólo de diseño”.

Para Romina hay dos referentes inalcanzables: Quino y Caloi. La tira de Mafalda se la sabe de memoria. Fue su compañera durante muchos años y ahora le toca el turno a sus hijos. “Caloi me dibujó una Mulatona una tarde en el Balneario Kontiki de Villa Gesell”, recuerda y prosigue sumando nombres a la lista. “Obviamente me encantan su hijo, Tute (que definitivamente heredó esa magia) y el genio de Liniers (con el que me identifico porque veo en él ese lado de nene travieso,  con esa pureza que a veces perdemos por el camino”).

Sin embargo estas pasiones no llegaron de la nada. Fue todo gracias a sus padres. “Fui lectora de comics desde niña, porque nos compraban los de Marvel y DC, las revistitas de Patoruzú e Isidoro… Condorito. Soy muy geek, te puedo hacer referencias a series, películas canciones y miro veinte millones de cosas al mismo tiempo; leo de a dos o tres libros y los voy dejando en casa, en el laburo…voy y vuelvo. Muchas veces ni los termino”.

Ella, sin embargo, comenzó con sus propias creaciones apenas pudo agarrar un lápiz. “Te diría que siempre dibujé. Para Reyes esperaba los lápices importados que venían en la cajita de lata. Si tenía hojas y pinturas podía estar horas. Siempre me gustó escribir y dibujar”.

Cuando estaba en cuarto o quinto grado, su profesora de dibujo Betty, hizo que presentara un trabajo  en un concurso. Se trataba de una cola larga de gente pidiendo trabajo, al estilo de Florencio Molina Campos, influenciada por varios cuadros que su abuelo Cacho tenía en su casa. Pero, según cuenta Romina, “no me dejaron participar porque dijeron que me habían ayudado… a esa edad fue una gran desilusión. Creo que no les resultó creíble que ese concepto surgiera de una piba de nueve o diez años, que  pudiera tener esa inquietud. Era un dibujo bastante crudoa nivel detalles también. Es una anécdota que creo me pinta como soy y como fui desde chica,  justiciera y observadora de todo lo que me rodea. No me aburro nunca”.

A tantos años de aquel suceso, aún se pregunta“¿Por qué no me habrán pedido que dibujara frente a ellos?”. La respuesta también sale de su cabeza: “no, siempre el camino más fácil, negar posibilidades, desestimar  ideas o desmerecer capacidades. Lo veo como un paralelo a mucho de lo que me sucede hoy con esa gente que sin conocerme o tomarse el tiempo de ver o leer todo lo que voy haciendo, se molesta en meterse en mi página a insultar o decir qué puedo hacer y qué no. Y siempre pude, siempre fui más allá. Creo que después de esos años en los que estuve tan limitada por la violencia psicológica, me llevó un tiempo rearmarme y recuperar la confianza”.

Romina relata que no siempre dibujó sobre estos temas tan directamente. Empezó a tomar fuerza la necesidad de Paradiariocomunicar desde el comienzo de #NiUnaMenos.

“Al principio fue duro y al mismo tiempo sanador, usé la página como un canal para hacer catarsis; me costó encontrar un equilibrio sano porque me tomaba todo muy a pecho, me afectaban los comentarios,  me enroscaba con los ignorantes,  peleaba con los agresores, quería convencer a todas las mujeres de que tenían que ser feministas… ¡Una locura! Pero como con todo fui procesándolo en un lapso bastante corto de tiempo y pude relajar un poco”

Por ello, lo que dibuja y lo que escribe tiene el objetivo de ayudar  a mujeres que están viviendo situaciones de gran precariedad emocional, económica; inmersas en relaciones peligrosas y tóxicas a que vean que no están solas, que lo que les pasa no es su culpa, que deben pedir ayuda porque no es normal ni se lo merecen. A su vez, considera que “los hombres también necesitan salir del paradigma del hetero-patriarcado, replantearse ciertos privilegios y que empiecen a notar todo eso que se les impuso según su rol de género, que también los ha limitado en tantas cosas y que les ha generado una cantidad de prejuicios y comportamientos que legitiman las diferencias poniendo a lo masculino por sobre lo femenino”.

“Busco ayudar  a los que sienten que hay cosas que hacen ruido pero no pueden ponerle nombre… yo estuve ahí, sintiendo que algo me quemaba por dentro sin saber qué era. Entonces vuelco mis propios aprendizajes deseando que a alguien le sirvan  para salir de una relación violenta (que se entienda que no sólo los golpes hacen a una relación violenta)”.

Otra idea presente en sus creaciones es la sororidad, “que creo es uno de los más hermosos actos revolucionarios contra el patriarcado, el dejar de vernos como enemigas y abrazar el concepto de compañeras, hermanas, atravesadas por las historias de las que fueron, de las que somos y para las que vendrán”.Rom

En sintonía con esta idea, su arte procura “encontrar el modo de crear una nueva conciencia en las mujeres que aún no pueden o no quieren dejarse arropar por el feminismo, porque a veces al comunicar es imposible evitar el dejarlas de lado, por su férrea defensa a cuestiones que para nosotras son incuestionables,. Y quizá ese es uno de los desafíos más grandes”

Romina no tiene palabras para definir su arte, sin embargo tiene bien claro el camino a seguir- “Esto que hago, siento que se asemeja a las canciones de protesta de los setenta .No sé qué nombre le pondría… estoy usando el lápiz y el papel para batallar críticamente contra la violencia, pro-liberación de la mujer y para el desarme del hetero-patriarcado ¿Sería mucho querer ser una Charly García dibujándole  a los Dinosaurios?

La nota fue publicada en: http://diariofemenino.com.ar

 

Lenny Cáceres

Lenny Cáceres

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