Diversidad sexual

Puto el que baila

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Un unipersonal de danza teatro dirigido y protagonizado por Ezequiel Barrios y con tutoría de Pablo Rotemberg, desnuda el imaginario de un puto reprimido: los rebotes dentro del armario, las insatisfacciones, la oscuridad, la culpa y el camino -doloroso y luminoso a la vez-  hacia lo verdadero.

Que miente, que manipula, que es adicto al juego. Que es un reprimido, que está siempre insatisfecho. Que es un hijo de puta. Así lo dice el intérprete en escena al público. A sus espaldas, en blancos y negros, sepias y colores desgastados, se proyectan fotos suyas. Niñez y adolescencia. Sonrisas y dudas. Mentiras.

Ezequiel Barrios propone una puesta minimalista: algunos vestuarios en un perchero -que irá rotando en su cuerpo a lo largo de la obra y sus metamorfosis-, un triángulo -donde todo se pierde o, quizá, donde todo se encuentra- y los movimientos de las danzas afrobrasileras y afrocontemporáneas como motor de búsqueda y contradicción. Todo junto, todo revuelto, navegando entre el pasado y el presente, entre lo oscuro y lo luminoso. La tradición y lo posmoderno como vuelta a lo primitivo. Pero libre.

“Lo que en PUTO esta todo junto, o más bien revuelto, son estéticas, lenguajes de movimiento, músicas, formas de componer. Aparece el imaginario del PUTO encerrado en un armario como dentro de un sueño o, más bien, una pesadilla donde conviven lo antiguo con lo moderno, lo propio con lo ajeno, los deseos con el dolor”, explica Ezequiel Barrios a Notas. Y amplía: “Está todo revuelto en una persona que rebota una y otra vez contra las paredes y lleva en su cuerpo una bomba a punto de explotar pero que nunca explota, que está siempre al borde”.

Un constante contraste de iluminaciones entre oscuras y blancas dan cuenta de la batalla interna: la danza cuando se libera, lo blanco y puro frente a la oscuridad: la represión, el descargo y la culpa. Como una bulímica que se atraca y luego vomita, el puto que abre y luego se castiga. Se insulta. Se lastima. Por puto, pero también por cualquier ejercicio de su sexualidad, porque todo es equivocado, fuera de lugar, impío.

“Arquetipos masculinos del panteón afroyoruba”, dice el bailarín en escena. Y los presenta: Changó, virilidad y fuego; Oggún, cazador y recolector. Más tarde serán las divinidades femeninas las que aparezcan: Iemanjá y Ochún, diosas del océano y el agua dulce, en una interpretación con luz plena y expresión tranquila, liviana, clara.

“Lo afro y lo contemporáneo en el movimiento no aparecen como tema sino como lenguaje, como forma de contar los distintos estados de ánimos del cuerpo, las distintas emociones, los ciclos del PUTO dentro del armario”, detalla Barrios. Y agrega: “Los arquetipos de los orixás contienen en sí mismos mucha información que permite poetizar la narrativa de la obra, ahondar y profundizar en los cuerpos, para contar cosas que no se pueden decir en palabras que se hacen más nítidas en el movimiento de un cuerpo danzante”.

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“En un mundo en el que el petiso quiere ser alto, la gorda quiere ser flaca, el pobre quiere ser rico, la mujer quiere ser varón y el negro quiere ser blanco, un día te levantás, te mirás al espejo, te das cuenta que sos PUTO y decís: NO. Yo tengo que ser heterosexual”. Así presenta Ezequiel Barros su obra en flyers y gacetillas. Con una estética cuidada pero aún rupturista, propone un recorrido personal nacido de un trabajo de composición de la cátedra de Escritura dramática del coreógrafo contemporáneo Pablo Rotemberg, en la carrera de danza teatro de la Universidad Nacional de las Artes de Buenos Aires.

“La obra empezó llamándose PUTO REPRIMIDO EL QUE LEE”, cuenta Ezequiel Barrios. “Luego fue PUTO REPRIMIDO y finalmente PUTO. La palabra a secas engloba todos los conflictos del PUTO en el armario y muchos más. Contiene en sí misma la violencia de todos los que la usan para insultar y la humillación de todos los que se sienten insultados”. Para Barrios, hacer esta obra implica, además, resignificar la palabra y el concepto: “Es un acto catártico, un hecho artístico y a la vez un acto político. Es decirla tantas veces hasta que vaya destilando la violencia que carga en sí misma”.

Pero entonces, si el petiso quiere ser alto y lo moderno tradición, ¿cuál es el punto de confluencia y contradicción de todos los lenguajes, contradicciones y conflictos que la obra propone? “Si para el colectivo es mejor ser heterosexual”, comienza el bailarín y director, “entonces en lo individual aparece el deseo de ser eso: no quiero ser PUTO, no quiero ser algo de segunda o de tercera. Quiero ser algo de primera”. Y sentencia: “Las jerarquías que se establecen, los valores y las diferencias entre los grupos, generan violencia cuando chocan con lo que es cada uno. Cuando uno quiere ser algo que no es ni puede ser. Entonces aparece en lo individual la frustración, la vergüenza, la humillación y luego la violencia, violencia contra los otros y también violencia contra uno mismo, que odia lo que es”.

“Lo posmo pide volver a lo primitivo, a relacionarnos con la tierra, con el cuerpo, pero sólo de manera superficial, en un taller de 45 minutos pagando $1500″, reflexiona. Y especifica que la exigencia de la heteronorma “sigue vigente” porque el puto “como mínimo es exótico” y el hétero que se hace el puto (porque es cool) “sigue estando más arriba en la escala”. Es decir que “puede coquetear con hacerse cargo de las tareas ‘femeninas’, puede llorar, puede vestirse del color que quiera, pero sigue siendo un hombre con todas las letras. En cambio el PUTO todavía tiene que luchar para visibilizarse”.

-¿Qué es ser puto?

Ser PUTO es ser homosexual. Se usa como insulto cotidiano casi siempre ligado a algún rasgo estigmatizaste que se le adjudica al estereotipo del gay.
Ser PUTO es ser cagón, tímido, mala persona, alguien que hace algo con saña, que genera mala suerte, que está podrido, una forma de descargar bronca, una forma de provocar a alguien para que pelee.
PUTO es el símbolo de la agresión gratuita al homosexual. Caminar por la calle y que te griten.
PUTO es uno de los ejemplos más claros de la violencia homofóbica.

 

Ficha técnica

PUTO
Viernes 23hs.
Teatro El Excéntrico de la 18. Lerma 420.
Reservas 47726092.
Entrada general: $150
Anticipadas, estudiantes, jubilados: $100
Face: PUTOunipersonal
Instagram: PUTOunipersonal
PUTO@PUTO.com.ar // www.PUTO.com.ar

. Dirección, idea, textos, intérprete y coreografía: Ezequiel Barrios
. Asistencia coreográfica: Marcela Chiummiento
. Asistente de producción: Julieta Brambati
. Diseño Gráfico: Abril Delgado
. Vestuario y escenografía: Valeria Pardú
. Fotos: Diego Carrizo
. Proyecciones: Hernán Altamiranda
. Tutoría: Pablo Rotemberg
. Prensa: Gustavo Pecoraro – @gustavopecoraro

 

La nota fue publicada en: http://notas.org.ar/2016/06/23/puto-baila/

Carolina Rosales Zeiger

Carolina Rosales Zeiger

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