Sindrome de Alienación Parental

Prohibir al padre violento

Ilustración: Romina Ferrer
Ilustración: Romina Ferrer

Hacemos uso del derecho a responder las falacias del texto “Otra forma de violencia hacia los hijos”, extraído del libro “Prohibir al Padre”, publicado por el Diario Perfil el 14/01/18 (http://www.perfil.com/columnistas/otra-forma-de-violencia-hacia-los-hijos.phtml)*

Un título que evoca al documental “Borrando a Papa” de 2015. Su director es Gabriel Balanosky, buscado por Missing Children en el 2001 por secuestrar a su hija, que una vez recuperada nunca quiso volver a encontrarse con él.  No se trata entonces de un padre prohibido o borrado por la madre, se trata de un padre que dañó a quien decía amar. Es la niña, hoy adolescente quien paga aun las consecuencias emocionales de aquel episodio.

Es necesaria la asociación entre los dos relatos, porque en el texto se habla de mujeres que hacen “denuncias falsas” y se menciona como dato irrefutable la dificultad en la construcción de la subjetividad en ausencia de uno de los progenitores. Este  supuesto no solo es un estereotipo binario heteropatriarcal, sino que es además un dato desmentido por los matrimonios igualitarios o las crianzas monoparentales. Y los millones de niña/os que huérfanos de padre fueron sostenidos y criados por sus madres viudas en las diferentes posguerras del siglo XX.

La inscripción simbólica de la ley del padre que garantizaría la exogamia, es otro de los conceptos “psi”, desestimados por parte de la academia, que la autora utiliza. No es éste el espacio para la discusión teórica de la que sí, se ocupan decenas de investigadora/es, pero es importante destacar desde que lugar ideológico sostiene su relato la autora.

Detrás del bello discurso de la infancia que “necesita un papá y una mamá” se esconde el avance contra los derechos de las mujeresmadres que sometidas a graves situaciones de múltiples violencias, por fin denuncian. Sin embargo, gracias a textos como éste, en los que la justicia patriarcal se apoya, y los sentidos comunes confirman, ellas pasan de denunciantes a sospechadas, de víctimas a victimarias, de  mujeres con hijos a cargo a mujeres con hijos secuestrados con violencia por efectivos de la fuerzas de seguridad, que son entregados a los varones denunciados. Las estadísticas oficiales no existen. Los llamados a la línea 144 sí. El periodismo que cubre estas historias las cuenta de a cientos en la región. Juana Rivas en España es una muestra de su universalidad.

El tema por el que pedimos derecho a réplica es la realidad flagrante que –al igual que los feminicidios- recién empieza a tomar estado público. Denunciamos que la justicia es patriarcal y machista. Las mujeresmadres que por fin hablan de lo que les pasa son tratadas como maliciosas y mentirosas por falta de pruebas, como si los golpeadores/abusadores cometieran sus delitos en público, con testigos y el sistema esperara para actuar, marcas  visibles en los cuerpos.

Lo cierto es que niñas y niños son arrancados de sus hogares en escenas de terror, por la fuerza, para ser entregados a los violentos, esgrimiendo las mismas razones que la autora del libro.

Las historias de Andrea Vázquez con sus tres hijos o la de Valeria con Jano son emblemáticas en este sentido: el juez Lullo de Lomas de Zamora autoriza la salida “de vacaciones” con el padre denunciado por abuso a pesar de las pericias que confirman la denuncia. La jueza Petrona Martínez de La Matanza no dudó en enviar a la policía a un jardín de infantes, salita de 5, para llevarse a Jano.

Hijas e hijos de padres violentos tienen derecho a no ser arrancados de los hogares maternos y, sobre todo, tienen derecho a no ser obligados a vincularse con quienes solo han expresado su odio hacia la madre y hacia ellos mismos. No es “aunque” sea el padre: es sobre todo porque es el padre cuya acción es indefendible.

Para crecer se necesita de modo irrenunciable que el mundo adulto funcione como barrera de protección  para construir confianza. Se necesita del amor más allá de cualquier genitalidad.

Prohibir al padre violento es en estos casos un gesto de amor y cuidado. Quien ama no daña.

*La carta fue publicada en respuesta a la columna del Diario Perfil ya mencionada

Liliana Hendel

Liliana Hendel

Me recibí formalmente de Psicóloga y la vida me convirtió en Periodista. Feminista en cualquier circunstancia. Tengo la alegría de haber llevado los temas de géneros al ámbito de los noticieros en la televisión abierta. Me honraron con menciones y premios. Sigo, a pesar de las resistencias, porque lo personal es político y la historia la escribimos cada día. Esta vez no permitiremos que la borren.

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