Sindrome de Alienación Parental

Primero inventaron el SAP, ahora que las denuncias son falsas

paralili

El patriarcado como sistema tiene muchas cosas en común con el capitalismo, la de reinventarse para no morir es una de ellas.

Desde hace años diferentes profesionales han demostrado con claridad que el síndrome de alienación parental es un invento maquiavélico al servicio del disciplinamiento de las mujeres que en su rol de madres denuncian violencias machistas.

Miguel Lorente y Sonia Vaccaro en España, el Dr. Enrique Stola, el juez Carlos Rosanski, la jueza Graciela Joffre, entre muchas otras personas en Argentina, son íconos y referentes en la desarticulación de un dispositivo psicojurídico que se instala en el núcleo duro del patriarcado: la justicia.

Los derechos de niñas/os y adolescentes son atropellados sin miramientos en democracias que pronuncian discursos preciosos y generan acciones de sistemático desamparo.

La teoría, relatada muy brevemente, dice que una mujer, madre, despechada, enojada, perturbada ataca a su pareja en su rol de padre acusándolo de delitos que ella inventa. Para que su novela sea creíble y sus denuncias verosímiles consigue aliados insustituibles, los mismos niñas/os que repiten como si fuera verdad una mentira, porque como todo el mundo sabe -dicen en la justicia- los niños mienten y las madres tiene gran poder sobre ellos.

Abundan los textos que desarticulan esta infamia y en todo caso habrá dos bibliotecas sobre las que se derramaran ríos de tinta, no es allí donde quiero detenerme sino en el paso dos que vuelve con fuerza de backlash: la instalación en el sentido común patriarcal de que las mujeres no solo influimos de modo perverso en seres inocentes sobre los que tenemos gran influencia, sino que además mentimos en los Tribunales a los que llegamos en busca de protección.

Ya el ex juez Eduardo Cárdenas en el año 2000 se hizo malamente famoso cuando publicó un texto que hablaba del abuso de las denuncias de abuso señalando que había una industria alrededor de este fenómeno que en realidad encubría mentiras al servicio del odio y el despecho femenino.

Incriminaba entonces a quienes ya eran referentes en la temática como Rosanski, la Dra. Irene Intebi, psicóloga y psiquiatra infanto juvenil, coordinadora por entonces del Programa de Maltrato Infantil del gobierno porteño, y al médico psiquiatra Norberto Garrote, jefe de la Unidad de Violencia Familiar, del Hospital Elizalde, todos ellos profesionales de enorme compromiso y profundo conocimiento de la temática. Y ponía por primera vez de un modo público la figura de la malamadre, un concepto hasta entonces imposible de sostener en un país, una región, donde la maternidad está aún sacralizada.

El peligro es expansivo, instalar la verdadera mentira que es que las denuncias son falsas confirma los estereotipos machistas acerca de las mujeres y aumenta el peligro para quienes están siendo victimizadas en vínculos violentos con o sin niña/os a cargo.

Está claro que si la policía no toma las denuncias y sugiere que mejor es no hacer inútiles exposiciones, si los refugios no funcionan con el presupuesto y el personal adecuado y terminan funcionando como cárceles para las denunciantes, si las perimetrales y exclusiones solo protegen a quienes son acusados, eso muestra que ya está instalado en el sentido común que las mujeres mienten o exageran. Cuando se les cree es tarde, son cadáver o han perdido años de contacto con sus hija/os.

Si los organismos encargados de cumplimiento de leyes protectivas incumplen con su razón de ser es porque el mandato patriarcal es más fuerte que la evidencia, más allá del ni una menos y la ley 26485, más allá de los tratados internacionales que Argentina firmó e incumple la realidad ocultada por el discurso es la desprotección de las víctimas.

Si un instituto creado para ofrecer servicio y patrocinio a niña/os y adolescentes se ocupa de organizar conferencias con disertantes que avalan estas construcciones machistas que refuerzan el ideario patriarcal estamos frente al ejercicio de la violencia institucional más grave. Quien debe proteger ataca, quien debe ofrecer patrocinio a las víctimas se asocia con los victimarios, quien debe militar los derechos humanos resguarda los intereses personales de quienes son acusados.

Este viernes 16 de septiembre  2016 en la localidad bonaerense de Banfield se creará una vez más la ilusión, esa que hace que lo que parece un derecho sea en realidad un ataque a derechos esenciales como vivir vidas sin violencias y garantizar que niñas y niños sean oídos como indica el que debería ser el eje rector de estas instancias.

La  Convención de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes es la gran olvidada del Dr. Héctor Yemmi que, siendo Director del área de Abogado del Niño (CALZ), organiza y modera una conferencia pública donde se desarrollaran ideas contrarias a la democracia y al bien común. Pero serán presentadas por un personaje prestigioso (el prestigio patriarcal siempre debería resultarnos sospechoso): el Dr. Alvaro de Gregorio Bustamante y tendrá, estoy segura, el broche imprescindible -que también lució el SAP- y ostentan en general los antiderechos: la de ser una teoría pseudocientífica presentada como verdad objetiva, neutral e irrefutable.

Tres condiciones que las periodistas feministas conocemos muy bien cuando se trata de atravesar los sentidos comunes que los medios hegemónicos imponen a sangre fuego y hogueras.

En memoria de Marcela Fillol que murió en febrero del 2015 sin volver a ver a su hija Jazmín, por Andrea, por Feliciana, por todas las madres protectoras que transitan los pasillos de tribunales reclamando justicia y solo encuentran portazos.

 

Liliana Hendel

Liliana Hendel

Me recibí formalmente de Psicóloga y la vida me convirtió en Periodista. Feminista en cualquier circunstancia. Tengo la alegría de haber llevado los temas de géneros al ámbito de los noticieros en la televisión abierta. Me honraron con menciones y premios. Sigo, a pesar de las resistencias, porque lo personal es político y la historia la escribimos cada día. Esta vez no permitiremos que la borren.

4 Comentarios

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  • Estoy totalmente de acuerdo con la causa y la manera simple y practica de plantear y elevarlo a los medios que nuestro alcance permiten, pero es realmente como el capitalismo que se reinventa para no perder privilegios solamente nos queda juntarnos de pie y denunciar las flagrantes violaciones con valentia se lograra el objetivo en defensa de nuestro hijos y madres y toda la sociedad toda Gracias Liliana