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Medios

Por una imagen de la mujer libre de estereotipos y discriminaciones

La  Secretaría de la Mujer y la Universidad Nacional de La Pampa, organizaron el taller “La imagen de la mujer latinoamericana en los medios”, con motivo de conmemorarse el Día latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios de Comunicación. La actividad estuvo a cargo Sandra Miguez, periodista especializada en salud e integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en Argentina –RIPVGAr-.

El V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, en 1990, decretó el Día Latinoamericano de la Imagen de las Mujeres en los Medios de Comunicación en concordancia con la fecha en que comenzó a emitirse el programa radial “Viva María”, producido y conducido por la periodista Mara Régia Di Perna en Brasil, que se mantuvo al aire, desde 1980, teniendo como temática central las problemáticas de género y los derechos de las mujeres.

Cada 14 de septiembre en todos los países de Latinoamérica, se insta a los medios periodísticos y publicitarios a proyectar a través de las noticias y comerciales, una imagen de la mujer libre de estereotipos y discriminaciones, y por sobre todo, a mostrarla en su diversidad cultural, étnica, social y económica, acorde a los avances logrados.

“Al igual que la escuela y la familia, los medios de comunicación son transmisores de modelos culturales sobre las relaciones entre mujeres y hombres. Forman parte de la construcción cotidiana del conjunto de actitudes, formas de pensar, de sentir, maneras de actuar, definidas para ambos sexos” , puntualizó Sandra Miguez

En ese sentido manifestó: “Por eso, propiciar cotidianamente, la reflexión sobre el uso del lenguaje en los medios, promoviendo un trato respetuoso, inclusivo y no sexista, es un trabajo colectivo necesario. La imagen estereotipada de la mujer y los avances en temas de igualdad de género en Latinoamérica, deben ponerse en agenda  y destacar la importancia del rol de los medios de comunicación en la transformación de los estereotipos de género y reforzar conceptos de derechos humanos.
Se destaca también la necesidad de visualizar aquellas situaciones en que a través de programas de humor se realiza la  ridiculización y el fomento de la violencia intrafamiliar.”

Estereotipos 

Existe una enorme preocupación en quienes trabajan en defensa de los derechos de las mujeres por las formas de representación del ser mujer en los medios, los espacios que éstas ocupan y el lugar asignado a los hombres. Al respecto Sandra explica “En los medios de comunicación se exige a las mujeres belleza, atributos físicos y desinhibición, mientras que de los hombres se espera simpatía e inteligencia. También hacia adentro de las redacciones a través de un monitoreo global de medios, que se realiza cada cinco años, se relevó que solo un 24 % de noticias fueron sobre mujeres. En cuando a la situación de las periodistas en los medios de comunicación, el proyecto global de observación de medios muestra que las mujeres constituyen la mayoría de la mano de obra, pero no tienen un rol importante en el proceso de la información. En el estudio se detectó que noticias de economía, finanzas, política o gobierno las cubrían o redactaban un 23% de periodistas mujeres a nivel global y que un 40 % informaban más sobre asuntos sociales, de familia o arte. También en un número considerable de países persiste la brecha salarial por género. Las mujeres reciben 25 % menos paga como promedio en cargos gerenciales que los hombres así como se  detectó un alto porcentaje de niveles de estrés en mujeres por intimidación y abuso de poder. “

Para tener en cuenta y generar el cambio más que necesario, Miguez puntualizó: “Es esencial que los medios promuevan la igualdad de género en su sentido de equilibrio y de respeto al pleno ejercicio de los derechos ciudadanos, tanto en el ámbito laboral como en la imagen que brindan de las mujeres. Además, no restringir a las mujeres al rol de presentadoras de secciones de estilo de vida, entretenimiento o noticias ligeras, e incluirlas como productoras, ejecutivas, editoras. Hay que fomentar la idea de que los estereotipos sexistas que se presentan en los medios son discriminatorios para las mujeres, degradantes y ofensivos. Y se debe promover la participación plena de la mujer en los medios de difusión, incluida la gestión, producción, capacitación, educación e investigación, entre otros.”

14 de septiembre y convenciones

Esta fecha nos debe servir para remarcar la importancia que tienen los medios de comunicación en la construcción de la opinión pública y en la reproducción de la cultura, especialmente en la que se refiere a la representación de las mujeres a través de roles, estereotipos y prejuicios de género que subordinan a las mujeres, las relegan e invisibilizan en el espacio público.

Desde el año 1995, en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer realizada en Beijing, se establece como compromiso de los países garantizar que los medios de comunicación no transmitirán imágenes, informaciones o contenidos que sometan a las mujeres y promuevan la violencia. Dice el apartado J, artículo 236 de la declaración y plataforma de acción de Acción de Beijing: “…suprimir la proyección constante de imágenes negativas y degradantes de la mujer en los medios de comunicación (…) Además, los productos violentos y degradantes o pornográficos de los medios de difusión que perjudican a la mujer y su participación en la sociedad. Los programas que insisten en presentar a la mujer en sus papeles tradicionales pueden ser igualmente restrictivos…”

Más allá de la necesidad de abordaje, es importante saber cuándo no estamos difundiendo una imagen no discriminatoria o estereotipada de la mujer. “Por ello, debemos proponer espacios para pensar en algunas de las diferentes formas en que los medios de comunicación producen mensajes discriminatorios contra las mujeres y cómo ello nos somete, violenta, excluye e invisibiliza. Hay mensajes sexistas cuando :

1. Se promueven estereotipos de belleza que no reconocen la diversidad de las mujeres, sino que validan la belleza únicamente como delgadez y juventud. Y en el ejercicio de posicionar un prototipo de belleza ofrecen productos y comportamientos para acercarse a cumplir socialmente con ello. Hay que analizar por ejemplo la cantidad de artículos sobre belleza, nutrición, dieta, ropa y ejercicio que hay en la mayoría de los medios de comunicación, particularmente aquellos dirigidos a las mujeres.

2. Se exhibe el cuerpo de las mujeres como producto o adorno, asociado a la publicidad de objetos como automóviles, cervezas, ropa, perfumes. La mujer no aparece como sujeta, sino como objeto que puede adquirir sea través del dinero y que sólo sirve para proporcionar placer o prestigio. Desaparece la mujer como sujeta de derechos. En estos anuncios las mujeres no pensamos, no creamos, no debatimos, no existimos sino para el placer del otro.

3. Se ubica a la mujer solamente en roles tradicionales del espacio íntimo y asociado a su papel como cuidadora. Las mujeres continúan siendo predominantemente las amas de casa, que cocinan, atienden la familia, lavan la ropa y organizan la casa. También aparecen en roles tradicionalmente femeninos como ser asistentes de los jefes, personal de limpieza en las oficinas, profesoras, personal de salud y todos los roles asociados al papel de cuidadoras. En estos roles aparecen sometidas a la acción o el poder del hombre sea este padre, pareja, hijos, hermanos, jefes.

4. Se justifican los comportamientos de violencia contra nosotras. Si nos golpean es porque no obedecimos o no fuimos tan buenas como se esperaba; si abusan sexualmente es porque nos vestimos de forma inapropiada, nos comportamos como personas “provocadoras” o sexualmente activas, o no estuvimos en la casa a la hora que debíamos estar; si nos violentan emocionalmente es porque no somos tan inteligentes, tan capaces o tan bonitas para merecer otro trato.

5. Se invisibiliza el aporte de la mujer a la construcción de lo político, lo científico, lo histórico. En las noticias continuamos sin tener un rol protagónico por nuestra labor y experticia y cuando lo somos, incluso cuando las mujeres son candidatas a la Presidencia de la República se nos pregunta ¿cómo haremos compatible nuestra tarea de madres y esposas con el de Presidenta?

6. Se ridiculiza o subvalora a las mujeres en cualquier actividad, reproduciendo por ejemplo a través del humor, los prejuicios sobre no ser inteligentes, capaces, competitivas y exigiéndonos cumplir los estándares de belleza, comportamiento, actitudes.

Recomendaciones

– Garantizar la presencia de mujeres diversas y con vivencias diferenciadas en los mensajes producidos.
– Valorar el trabajo de las mujeres en el más amplio conjunto de oficios y profesiones.
– Evitar la reafirmación de estereotipos y roles tradicionales de las mujeres: ama de casa, la única responsable del cuidado, la sensible, indecisa, tierna, sacrificada.
– No reproducir los lugares comunes de la violencia contra las mujeres como “crimen pasional” o las razones que los justifican.
– Dar cuenta de las implicaciones legales de los agresores para desestimular las violencias.
– Adelantar una pedagogía sobre los protocolos y rutas de atención a las víctimas de violencias.
– No prestarse a difundir los argumentos justificativos de la violencia o de los victimarios.
– Referir los casos particulares al contexto de las estadísticas generales y dar cuenta de su subregistro, para ayudar a la sociedad a dimensionar la magnitud de las violencias.

“El compromiso de los medios de comunicación con la construcción de una cultura libre de sexismo, que promueva la garantía de los derechos de las mujeres como sujetas y ciudadanas”.

La nota fue publicada en: www.diariofemenino.com.ar/

 

Lenny Cáceres

Lenny Cáceres

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