Opinión

Por el derecho a soñar libremente

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Llegamos, finalmente llegamos a este histórico 8 de marzo que promete ser parte de la historia. En pocas horas seremos protagonistas del Paro Internacional de Mujeres (PIM) y este acontecimiento fue fruto de un trabajo sinérgico desde diferentes latitudes. Una acción que plantea salir a parar el mundo, y que es parte de la disrupción que ha caracterizado desde siempre al movimiento feminista.
Las feministas hemos andado un largo camino de sinergias durante décadas para lograr acciones poderosas y visibles, que redunden en cambios politicos-culturales. Un día sin mujeres implica que quizás la mitad del mundo no tenga la misma producción diaria.
En Argentina, el PIM se da en un contexto de reclamos salariales por parte de lxs docentes y de todos lxs trabajadorxs que reclaman la apertura de paritarias. Según un informe de la CEPAL, en Argentina “En los primeros tres trimestres del año se registró una caída interanual del 2,4%, tras una retracción importante de la inversión, el descenso del consumo de los hogares y la reducción del gasto público, que no llegaron a ser compensados por el aumento de las exportaciones. Al mismo tiempo, aumentó la tasa de inflación, que pasó de un promedio del 26,6% en 2015 al 40,9% en los primeros diez meses de 2016”.
Datos que parecen cifran insulsas pero que afectan más a las mujeres porque son principales ecónomas de la cotidianeidad familiar.
Las labores hogareñas, que han sido instituidas como propias del género nos convirtieron en átomos de un suelo pegajoso del cual no podemos despegar ni para sentirnos víctimas del famoso “techo de cristal”. Es que somos las mujeres quienes destinamos mas del doble del tiempo al cuidado familiar. Y esa “labor propia del género” nos hace tener una vida con sueños de menor escala comparada con los varones.
Y cuando salimos al mercado laboral, tenemos que seguir remando por ser mujer. En un reciente mensaje de Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, con ocasión del Día Internacional de la Mujer, reflexiona que “es preciso actuar con determinación para eliminar la discriminación que las mujeres encuentran en múltiples frentes, que convergen más allá del tema del género: la orientación sexual, la discapacidad, la edad avanzada y la raza. Estos factores contribuyen a la desigualdad salarial: la brecha salarial de género es, en promedio, del 23%, pero se eleva al 40% en el caso de las mujeres afroamericanas en los Estados Unidos. En la Unión Europea, las mujeres de edad avanzada tienen un 37% más de probabilidades de vivir en la pobreza que los hombres del mismo rango de edad”.
Ante esta realidad y de acuerdo a las proyecciones del Informe Global de la Brecha de Género 2015, del Foro Económico Mundial, aún faltan 118 años para cerrar la brecha económica entre varones y mujeres.
Paramos por todo eso y por más. Paramos para gritar al planeta que queremos un mundo en clave feminista, que no queremos ser tratadas como complemento de la humanidad. Paramos por todas las mujeres, incluso por las que miran con desprecio a este Paro Internacional de Mujeres (para ellas también serán las posibles conquistas).Paramos porque no estamos todas; porque nos siguen matando.
Sabemos que el 8 de marzo es una fecha de conmemoración, y la versión más conocida habla de un incendio ocurrido en una fábrica textil de Nueva York en 1857, y en el que murieron quemadas las obreras que realizaban una huelga. Sin embargo, esta fecha es una confluencia de experiencias diversas, y como refiere la periodista Ana María Portugal, estos hechos fueron “la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa, la lucha por el sufragio femenino, las pugnas entre socialistas y sufragistas, y el creciente auge del sindicalismo femenino durante las primeras décadas del siglo XX en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. Los orígenes del Día Internacional de la Mujer están ligados a los partidos socialistas de Estados Unidos y Europa, en particular al protagonismo de las mujeres del Partido Socialista Norteamericano que, desde 1908, instauraron unas jornadas de reflexión y acción denominada: Woman’s Day”
Sin dudas, que todos estos hechos han sido el caldo de cultivo de este 8 de marzo. Esperamos que después del Paro Internacional de Mujeres, el mundo oscile de manera igualitaria y que, finalmente, podamos tener el derecho que históricamente la cultura no ha negado: el derecho a soñar libremente.

La nota fue publicada en: http://www.semmexico.com

Nor Loto

Nor Loto

Magister en Periodismo y medios de Comunicación de la UNLP. Es corresponsal argentina del Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe –SEMlac y para SemMéxico. Desde 2015, es Writer/Blogger del diario Huffington Post.T Se ha desempeñado como investigadora del Archivo Imagen y Palabras de Mujer del Instituto Interdisciplinario de Género - IIEGE - de la UBA. Docente de nivel universitario (UCES).

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