Opinión

Podemos hacer algo más

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Revisar cuales son los desafíos sobre la perspectiva de género, es una tarea de tal magnitud y complejidad, como los casos que resuenan a diario en nuestra vida cotidiana: discriminación, segregación, abandono y muerte, siguen siendo las constantes. Aún después de la multitudinaria manifestación social del “Ni Una Menos” y del hartazgo expresado frente a tantas muertes de mujeres víctimas de la violencia de género, vuelve a aparecer la misma lista de temas que el colectivo de mujeres viene planteando desde hace décadas: contribuir a erradicar la violencia contra las mujeres, sea en el ámbito privado, en las calles, o en las instituciones; avanzar en un marco legal -y su instrumentación- para prevenir y penalizar todas las formas de violencia hacia mujeres y niñas; avanzar en la implementación de la ley de trata y la ampliación de las penas por femicidio; acortar las brechas de género en la participación económica; alcanzar una cada vez mayor participación de mujeres en espacios de representación pública; romper con las desigualdades  sociales en torno al acceso a la educación, el acceso a la salud, y a políticas públicas; trabajar para poner fin a la violencia sexual, institucional y obstétrica, sobre todo cuando las mujeres demandan atención a su salud reproductiva -particularmente cuando no se garantiza el derecho al aborto-; fomentar las políticas de enfoque de género en todos los ámbitos; ampliar el financiamiento de programas y servicios por la igualdad de género; entre otros.

Esta escueta lista, que podría desgranarse como un racimo con múltiples alcances, muestra con claridad las distintas formas en las que todavía se arraiga la discriminación y el sojuzgamiento de las mujeres, y encierra en sí, el mayor desafío que como sociedad tenemos: visibilizar todo tipo de prácticas sexistas, machistas y patriarcales que intentan ubicar a las mujeres en lugares donde aún se las puede someter y lo que es peor -cuando no se las puede someter- se las puede incluso matar.

Podríamos estar haciendo algo más en torno a la cuestión de género, si tan sólo advirtiéramos que cada relato de cada mujer, cada historia de vida, cada femicidio, nos habla de las prácticas violentas enquistadas en las familias, en los vínculos, en las relaciones que construimos todas y todos en cada lugar de la sociedad: cada vez que hay una mujer discriminada, cada vez que una mujer es violentada o despedida de su trabajo, cada vez que una mujer es estigmatizada por haberse realizado un aborto, por decidir lo que ella misma cree que es mejor para su vida, cada vez que una mujer corta marras de un entorno familiar que la ha conminado a desarrollar determinados roles. Cada vez que una mujer intenta dar vuelta la página en una relación donde no se la respeta como un ser individual, con deseos, anhelos, sueños, desvelos propios; cada vez que muere una mujer porque hubo un sistema que no supo reaccionar a tiempo frente a su denuncia; cada vez que una mujer se enfrenta a los mecanismos de una  justicia que se preocupa más por las formas que por des/cubrir las prácticas patriarcales encerradas en ese ámbito; cada vez que un medio de comunicación publica un caso dentro de su segmento “policiales” y prefiere indagar sobre la vida de las víctimas en lugar de presentar información para exigir justicia; toda vez que sigan existiendo comisiones donde sus integrantes (por lo general varones) se sientan obligados a tomar decisiones “políticamente correctas” -y por el peso que ha adquirido una consigna como el “NiUnaMenos”- pero que a la hora de regular/legislar/normatizar/declarar sigan operando desde el sentido común, sin formarse en la perspectiva de género ni consultar a quienes militan en la cuestión.

Cuando hayamos avanzado en estos temas podremos decir que estamos haciendo algo más que contar víctimas, podremos decir que verdaderamente estamos haciendo algo por este problema social y correr el velo de las múltiples formas de la violencia de género.

Sandra V. Miguez

Sandra V. Miguez

Periodista y comunicadora social. Formación en psicología gestáltica

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