Fotografía

#niunamenos, la muestra fotográfica

La primera #NiUnaMenos”, una muestra documental que se exhibe en la Legislatura porteña para luego recalar en otros lugares, reconstruye desde la fotografía la multitudinaria marcha del 3 de junio de 2015 en contra de los femicidios y otras problemáticas de género, a través de imágenes que reflejan el modo perfomático con el que se canalizaron esas demandas.
“La primera #NiUnaMenos”, una muestra documental que se exhibe en la Legislatura porteña para luego recalar en otros lugares, reconstruye desde la fotografía la multitudinaria marcha del 3 de junio de 2015 en contra de los femicidios y otras problemáticas de género, a través de imágenes que reflejan el modo perfomático con el que se canalizaron esas demandas.
“Ni una menos es un significante presente, cada vez que hay una demanda de género se lo nombra”, dice a Télam Salvador Batalla, integrante de Ojo Dentado, el colectivo que hasta el próximo 10 de junio exhibe una selección de más de 50 fotografías tomadas en la primera convocatoria de esta denuncia pública que volverá a tomar las calles para gritar contra las violencias el próximo viernes.
Batalla es fotográfo y psicólogo, responsable del arte de discos de Bersuit y Ariel Prat, entre otros trabajos artísticos. Junto a Andrea Podestá, Juan Pablo Borasso, Pilar Monín y Sergio Ranzoni dio vida a un colectivo que surgió al calor de un caldo de cultivo cada vez más angustiante: las problemáticas de género, de mujeres, travestis y otras minorías sexuales.”Nos interesa visibilizar demandas, difundir y discutir este sistema machista”, explica.
En la muestra, el colectivo despliega así imágenes impactantes y testimoniales que van acompañadas por una proyección en la que, como una cinta, se suceden más registros de ese día y entrevistas audiovisuales a representantes del feminismo, quienes dan cuenta de su experiencia personal y los sentidos que a su entender disparó la concentración del 3 de junio frente al Congreso de la Nación y en numerosas ciudades del país.
Una mujer atrapada en una gran bolsa de plástico con la leyenda “no somos objetos de consumo”; la consigna “aborto legal” izada desde lo alto por una joven subida a un poste de luz; una muñeca amordazada y con moretones; dos niñas con una bandera que reclaman por “ni una menos”; un varón que entre sus manos lleva la imagen de una víctima, son algunas de las imágenes que, por su fuerza visual, imantan el dolor de un sistema en el que las mujeres son causa de maltrato.
“Roland Barthes (semiólogo francés) dice que hay imágenes que punzan, pellizcan, que te generan algo en el cuerpo. Con la fotografía tratamos de mostrar ese ‘punctum’ como lo llama él”, sostiene Batalla al traer ese concepto que da cuenta del poder del detalle en la imagen. Una fotografía de dos jóvenes con las manos rojas como de sangre refleja esa búsqueda de asociaciones.
Ocurre que como colectivo, cuenta el fotógrafo, “tenemos la  premisa de buscar un vínculo verdadero con la fotografía, saber cuáles son las motivaciones de las personas además de la imagen, nuestro aporte es la búsqueda del otro. Y en la marcha vimos diferentes reivindicaciones: si bien la violencia parecía que ese día estaba enfocada a la cuestión de la muerte, también se veían muchas intervenciones de micro machismo que pasan más por la vida cotidiana”.
En sintonía con “esas formas distintas pero compartidas por una experiencia común”, la exposición funciona como una gran ventana para ver, en palabras de Batalla, “esas muchas voces calladas, solitarias, que no podían contar sus experiencias y en esa marcha proyectaron sus voces”. Así lo grafica un cartel de las madres de Constitución en el que denuncian que los prostíbulos son trata de personas o la imagen de un famoso conductor en la que cosifica el cuerpo de una mujer.
“Fotográficamente es muy interesante porque toda la marcha fue perfomática. La gente utilizó su propio cuerpo como soporte, fueron como micro intervenciones sobre el espacio en contra del abuso de poder basado en la sexualidad”, señala Batalla sobre el registro visual de ese día que, a su entender, “permite reelaborar tipos de conciencias sobre la problemática”.
Por eso, la idea de la exposición es que sea de carácter itinerante, que circule de un lado a otro. De hecho, las fotografías no llevan autoría individual sino colectiva y eso es parte de una decisión que buscó priorizar la “transmisión del tema como realidad social y política”, interpelando así a la sociedad en su conjunto con un proyecto “de militancia artística”.
“La primera #NiUnaMenos. De la soledad a la masa” se podrá visitar hasta el 10 de junio en la Legislatura porteña (Perú 160), día en el que a modo de cierre pondrán su música Ariel Prat y Bersuit, entre otros artistas. Si bien aún no está confirmado su próximo destino, desde el colectivo anticipan que están en tratativas para que la muestra llegue a La Plata, Santa Fe y espacios académicos como la Universidad de Filosofía y Letras.
Milena Heinrich

Milena Heinrich

Estudiante de Antropología en la UBA. Periodista de la Sección Cultura de la Agencia Télam.

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