Derechos

Descalificar las tomas de los colegios: un avance del patriarcado

lili

Mientras las tomas de las escuelas en la Ciudad de Buenos Aires ya fueron levantadas pero sigue el reclamo por la intención del Gobierno porteño de cambiar la currícula del último año de la escuela secundaria, crece el ánimo descalificador y la intención punitiva y disciplinadora de quienes detentan el poder simbólico, también  en los medios hegemónicos y en sus correos de lectores.

Alimentando la confusión una columna editorial de Clarín firmada por Jorge Lanata  (16/09) nos interpela. El título del editorial en cuestión es “Las tomas de colegios, un símbolo del “Reino del Revés” y eso fue lo que pensé cuando confirmé que jóvenes  que no llegan a los 20 años defienden los estatutos, las leyes y exigen protocolos a un mundo conformado por  personas que no entienden que ser adulto es ser ejemplo y para ser ejemplo y tener autoridad hay que empezar por cumplir la ley. Que sean los adultos quienes la transgreden  nos pone… en “el mundo del revés”.

Doctora en Psicología, Licenciada en Educación y Psicopedagoga,  Gabriela Dueñas empieza por aclarar que la regla número uno de los debates  es que se cuestionan las ideas no a las personas que debaten, sin importar sexo, género o edad. El problema, entonces, es el ideario  antiderechos que representan ya que desde ese lugar, los medios masivos, funcionan como un caja de resonancia.

Me preocupan cosas como éstas en un medio de tanta masividad -dice Dueñas- el titulo anuncia que lo que vamos a leer es una argumentación contraria a que jóvenes interpelen a adultos. No está en cuestión si tienen o no razones, hay una imposición arbitraria de autoridad por razón de edad. Si son jóvenes,  desacuerdan y se rebelan contra  aquello a lo que deberían subordinarse; entonces, para el autor, el mundo está al revés”.

 Dice Lanata:

“Sin embargo el colectivo secundario se siente particularmente iluminado para opinar sobre los planes de estudio a largo plazo y, si están en desacuerdo, actuar en consecuencia. Hoy suman 27 las escuelas tomadas en la ciudad en oposición…”.

“Cómo no van a opinar sobre algo que les compete directamente. Lanata pretende silencio y acatamiento desconociendo que nada mejor que impulsar el debate con la participación de jóvenes que se involucran y que nos interpelan como sociedad, no porque estén iluminados -como señala de un modo despectivo- sino porque muestran su compromiso”, responde Dueñas y ejemplifica: “Los escuché señalar que hay diferencias en el plan del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Hay elementos para pensar que va a haber una diferenciación por clase social respecto de la implementación de este proyecto. Escuelas para ricos y Escuelas para pobres. Y se oponen a eso. Y esa disconformidad está acompañada por una enorme cantidad de docentes”.

Para más datos, aporta: “En las escuelas públicas, más del 50 por ciento de las horas laborales serán de pasantías ad honorem, mientras que en las privadas no. En las privadas, no está claro pero podría ser opcional”.

Otra tema es que del 50 por ciento de horas de clases que van a tener en el quinto año, casi el 70 por ciento se les va a ofrecer en plataformas online. Estas plataformas suponen que el Gobierno de la Ciudad hará algún convenio con alguna de estas empresas que ofrecen soportes online para la educación a distancia. “Acá hay un  negocio más ¿quiénes son las empresas con las que se va a hacer convenio? El negocio educativo hoy ocupa un lugar importante a nivel mundial. La Ciudad de Buenos Aires quiere imponer  un sistema muy costoso, en vez de mejorar condiciones laborales y construir escuelas y esto también lo denuncian los estudiantes. Porque además esas plataformas definen contenidos sin derecho a réplica. O sea hay un disciplinamiento ideológico”, cuestiona la especialista.

Pero lo que en el fondo  está en juego, además del negocio, es en qué lugar queda el rol del docente: “¿A qué vas a la escuela? ¿a que te programen o  te re-programen ? ¿Para eso sirven las plataformas online? Porque la verdad que si es así cerremos todas las escuelas. Hay consenso en la comunidad educativa acerca de la precarización que implica; no es un cambio metodológico es estructural y es solo para la escuela de gestión pública”.

“Una vez más –piensa Dueñas- se está desacreditando el rol del docente, que no tiene como tarea fundamental la de transmitir información, porque hoy la información la encontras en Google. Y a Google lo encontras en cualquier teléfono. La necesidad de la presencia del docente es que, justamente, pueda funcionar como  referente adulto, que medie entre esa información que nos satura y la posibilidad de que el niña/o, o el joven, se acerquen a ella con criterio, que se conviertan en usuarios críticos. Mediados, a su vez, por los valores que le transmite ese ser humano que está al frente del grupo”.

Para Dueñas, en una misma medida se desacredita a eso que el periodista llama “colectivo docente”. “Hay una diversidad de modos de transitar la secundaria, en estos tiempos donde reina la desigualdad, y no podés comparar un chico de una escuela de gestión privada, doble jornada, trilingüe, con un chico que va a una escuela de gestión pública, que a veces está sin recursos siquiera para entrar al baño porque tiene letrinas. Y eso les dificulta pero no les impide el acceso a la producción de conocimiento. Y para eso la figura del docente es fundamental”.

En esos casos, ¿el único o el mayor de los recursos es la condición humana del docente y el contacto personal?

Creo que lo valioso de la escuela es la posibilidad de que haya un adulto mediador entre los jóvenes y la información. Por eso hablamos de comunidad educativa. Comunidad es un concepto precioso ¿no? Porque la información  satura, vivimos en la sociedad de la sobreinformación.

… Que no es lo mismo que la sociedad de la comunicación y, mucho menos, que la sociedad del conocimiento.

Exactamente, la información te satura y por eso no te deja pensar. Y cuando te bombardean con determinadas informaciones se da lugar a este fenómeno, como la pos-verdad. A veces se da información que no acuerda con los hechos de la realidad, y se insiste en ella de tal manera que termina transformándose en verdad.

 Lanata dice: “más de la mitad de los chicos…”. ¿Eso sería instalar que la escuela de gestión pública es un desastre?

Claro, hablando del pos-verdad, instalan algo grave y que no es verdad, Dice: “Más de la mitad de los chicos no terminan la escuela secundaria, y de los que la terminan a gatas”, como diciendo apenas saben leer y escribir. ¿En qué se basa para hacer semejante afirmación? Un buen periodista sabe que cuando uno afirma algo tiene que tener elementos para validarlo. ¿De dónde saca él esto? Porque si fuera así, si más de la mitad de los chicos de la Ciudad de Buenos Aires no termina la escuela secundaria, habría que -urgentemente- interpelar al ministro de Educación de los últimos años de la Ciudad de Buenos Aires. Porque algo muy grave falló en la Ciudad de Buenos Aires en materia de educación, para que la mitad de los chicos de escuelas secundarias de Buenos Aires no la hubiesen terminado.

 Plantean, desde los medios hegemónicos, que los chicos se creen en condiciones de opinar acerca de que la reforma a la que se oponen es para adaptar la escuela media a los nuevos tiempos y combatir la deserción… ¿Está mal que las y los jóvenes opinen?

Me parece que hay que empezar por recordar la Ley 26.061*, que plantea como uno de sus derechos fundamentales que sus opiniones deben ser  tenidas en cuenta, esto además remite a la Convención Internacional de Derechos de Niños/as y Adolescentes, que a su vez está incorporada en la Reforma Constitucional, y entonces hay que señalar que quien dice eso representa al sistema antiderechos, ya que ese plexo jurídico dice que los niñas/os y adolescentes tienen derecho a ser escuchados y a que su opinión sea tenida en cuenta.

 ¿Cuál es el límite en el concepto “sea tenida en cuenta”?

¿Qué quiere decir esto? Que no voy a salir corriendo a hacer lo que digan, porque este es un argumento/temor que se escucha habitualmente como el de “el chico tiene 7 años y no se quiere operar de apendicitis”, o “no quiere ir más a la escuela porque prefiere quedarse en la casa jugando a la pelota”. Lo que dice la Ley es que tiene que ser escuchado, su opinión tiene que ser tenida en cuenta y es un compromiso del mundo adulto poder acercarse a esa persona para explicarle de qué se trata, dentro de las posibilidades que tiene un niño/a o adolescente para entender algunas cuestiones. Tiene pocos años pero es persona y tiene derechos.

Acá los que están discutiendo son adolescentes de los Centros de Estudiantes de las escuelas secundarias, que les dan lección a más de un señor periodista y algún que otro candidata/o. Les dan lección de respeto. Están discutiendo sobre un Proyecto de Ley que conocen bien.

Gabriela Dueñas lee en voz alta: “(…) que los docentes den el 30 por ciento de los contenidos de forma tradicional y el resto del tiempo dedicado al trabajo autónomo y colaborativo”.

“Podríamos decir individual… ni autónomo ni colaborativo…Esto tiene que ver con esta cuestión típica de las políticas neo-liberales, de fragmentar el lazo social y aislar a los sujetos –acota-. El acento está puesto en la individualidad, descontextualizando y deshistorizando para después ver quién rinde más y mejor, así es considerado exitoso. Son los fundamentos de la famosa meritocracia. Cero política pública, todo es mérito personal y esfuerzo voluntario. Es lo que pasa cuando descontextualizo, dejo todo en manos del sujeto: si a vos te va mal, es tu problema. No importa si estás en situación de calle, no importa si se murió tu papá o tu mamá, no importa, porque acá lo importante es ver qué pudiste producir, cuánto rendiste. Y usamos la misma vara para medir a un adolescente que creció  en ´situación de country´con un chico que vive en situación de calle, Eso no es Fair play, como dicen los bilingües en rugby, no, no es Fair play”.

El factor común entre estos dos grandes grupos que describís es que están en una etapa con enorme capacidad para aprender y absorber todos los recursos necesarios  para incluirse en una sociedad con un mercado laboral feroz.

Exactamente. Porque ahí tenemos que preguntarnos, ¿de qué hablamos cuando hablamos de capacidad de aprender? ¿De qué hablamos cuando hablamos de inteligencia. Porque acá sigue diciendo el periodista “(…) trabajo autónomo y colaborativo de los alumnos”. ¿Cómo van a colaborar si están trabajando de forma individual?  ¿Con quién colaboran?. Lanata también dice: “Cambiar las notas numéricas por un sistema de créditos”. Medir los rendimientos por notas está asimilado a créditos, dentro de poco le vamos a poner $ (pesos) o, mejor dicho, dólares ¿Cuánto vale esto que hiciste en dólares?

Dueñas sigue con la lectura: “(…) y dedicar en el último año a prácticas profesionalizantes en empresas y organizaciones”. 

Esta cuestión tiene que ver con todo este proyecto de la flexibilización laboral .Es decir que este proyecto, fundamentalmente, beneficia a los empresarios que van a poder tener mano de obra gratis. Y por otro lado afecta a los que están buscando trabajo”.

Dicen, los que defienden el proyecto, que en realidad para las empresas, y para los empresarios, esto es un dolor de cabeza porque hay que perder tiempo enseñándoles a los chicos , después se van rápidamente para que venga otro. Con lo cual, el pobre empresario…

Me parece interesante, que los señores empresarios se las vean con los chicos en situación de aprendizaje y comprendan de qué se trata la tarea docente. Quizás tengan que salir a contratar docentes y empiecen a revalorizar la tarea En la adolescencia, por sus propias características en general, los jóvenes están en pleno desarrollo de lo que se llama el pensamiento formal y tienen la tendencia, propia de la edad, a cuestionar todo lo que se les plantea, te exigen que les fundamentes porqué y para qué tienen que aprender eso. Me encantaría ver qué le dirían los jóvenes adolescentes a Lanata cuando sale con estas afirmaciones. De todos modos tranquilos, van a tener tutorías.

Y sigue leyendo: “(…) este último fue el punto que hizo estallar las cosas. Ningún militante del Centro Estudiantil está dispuesto a laburar”. 

“¡Qué prejuicio! Qué ofensivo que es  esto, cuántos de estos jóvenes estarán trabajando ya. De un plumazo, instala varios temas: son vagos o toman escuelas dominados por fuerzas oscuras (preferentemente K) sin saber lo que hacen. Hay que darse la oportunidad de conocer a la/os jóvenes, porque la verdad es que son una maravilla y, además, tienen ideas y sueños muy grandes, grandes utopías. Pero si vos no tenés utopías a esa edad, entonces ¿cuándo?  ¿Vos crees que alguno confundido crea que en la pasantía lo van a poner a cargo de la gerencia de una empresa? Dudo mucho que  la mayoría de los jóvenes, que están tomando las escuelas, estén pretendiendo que en las pasantías los pongan de gerentes. Tambien me parece sostener un prejuicio arraigado decir “ningún militante de centro de estudiantil  está dispuesto a laburar” con esa frase valida el estereotipo de jóvenes Ni Ni responsabilizándolos de lo que en realidad los victimiza”, dice Dueñas.

Un mundo “country”, como vos lo llamas, otro mundo que lo podemos llamar “en situación de calle” o “en profunda situación de desamparo”. ¿Qué pasa con el tema de la autoridad? ¿Por qué se alargó tanto el conflicto?

Son mundos diferentes. Pero en los dos extremos de las clases sociales, aún se mantienen estilos conservadores, ligados al patriarcalismo, en donde todavía nos encontramos con formas de vinculación entre los adultos de carácter autoritario; todavía se sigue pensando en los jóvenes, no como sujetos de derecho, sino como objetos a ser tutelados.

Entonces, “por tu propio bien” te llevo, te traigo, te mando, y si no te golpeo, te pego…

“Estudiar y aprender no es solamente leer de los libros, o tomar clases; este tipo de experiencias son  una fuente de aprendizaje impresionante para la vida, y sobre todo para la vida del ejercicio de  ciudadanía. Creo que no hay mejor clases de ciudadanía que éstas de las Asambleas  en las escuelas, donde -representando a distintos partidos políticos- discuten entre ellos. El rol del mundo de los adultos docentes, directivos, madres y padres, es trabajar para la resolución de los conflictos por vías no punitivas, abriendo espacios, argumentando. Y que la crisis sirva para entender y aprender, también lo que es la frustración, porque seguramente nadie tendrá el 100% de lo que desea”, amplía la especialista.

¿Qué pasa con el mundo adulto y su responsabilidad en el intercambio con el mundo adolescente. De la dictadura para acá, la Argentina ha recorrido un largo camino.

Creo que en ese punto, con relación a los adultos, lo primero que tienen que hacer es cumplir con las leyes si le quieren enseñar algo a los jóvenes. Volvemos a la Ley de Protección de Derechos Integrales de los niños/as y adolescentes, el derecho a ser escuchados. Deberían haber generado, ya, espacios para dialogar con los delegados de los centros de estudiantes, para escucharlos, para entrar en discusión y debates. Pero si el argumento por el cual ellos tienen tomadas las escuelas, es porque los adultos no están cumpliendo con lo básico, que es el deber que tienen de escuchar, escuchar la opinión, y cumplir las leyes. Como explicaba antes, no quiere decir que hay que salir corriendo a hacer lo que dicen, pero sí escucharlos, tener en cuenta lo que están diciendo. Porque dicen cosas muy interesantes, que nos ayudan a pensar, que nos interpelan.

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Liliana Hendel

Liliana Hendel

Me recibí formalmente de Psicóloga y la vida me convirtió en Periodista. Feminista en cualquier circunstancia. Tengo la alegría de haber llevado los temas de géneros al ámbito de los noticieros en la televisión abierta. Me honraron con menciones y premios. Sigo, a pesar de las resistencias, porque lo personal es político y la historia la escribimos cada día. Esta vez no permitiremos que la borren.

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