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El tango feminista, una herramienta de transformación social

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Entre los murales y las coloridas fachadas de las calles de Valparaíso, la Colectiva Útera Tanguera, un espacio vinculado al tango queer con perspectiva feminista y separatista, desarrolla clases-talleres de tango por y para mujeres, travestis, trans, identidades no binarias, independientemente de su orientación sexual. Se consolida como el primer espacio de esta índole al otro lado de la Cordillera de los Andes.

La Colectiva Útera Tanguera se crea por iniciativa de un grupo de personas que provienen de la Milonga Queer de Valparaíso, la primera en Chile. Tiene inicio con ocasión del 8 de marzo, momento en el que un grupo de mujeres de la Milonga decide armar una intervención de la que sólo participaran mujeres e identidades disidentes, separando de ellos a los hombres cis. La convocatoria llamó la atención de una gran cantidad y diversidad de personas, lo que motivó a dar continuidad a la propuesta. Hoy, la Colectiva es sostenida por seis mujeres de distintas procedencias, que llevan desarrolladas ya 4 clases-talleres.

Vania Berríos es parte del espacio y ha sido testigo y protagonista de sus comienzos. Acerca del surgimiento del mismo, afirma que “lo que se desprende de la Milonga Queer es un grupo de mujeres que tiene una propuesta del tango por y para mujeres, con lo queer por el intercambio de roles. Nuestro interés es el tango, por supuesto, pero el tango como una herramienta política, de transformación. De ahí el concepto de tango queer y feminista. Y es por eso que hacemos la acción separatista, donde básicamente los hombres cis no llegan a estos encuentros que proponemos. De alguna manera, el tango es una herramienta política, a través de la cual tratamos de crear un espacio diferente”.

La relación entre el tango y el feminismo

“Por esencia, el tango queer se une mucho al feminismo”, sostiene Loreto Ledezma. “Es como esta experimentación de que no existen roles predeterminados, de que los roles no están asignados a tu género. Ahí es donde hacemos el principal cruce al feminismo”.

Camila Zúñiga se ha vinculado al tango tradicional desde muy joven, comenzando a bailar a la edad de 16. Al establecer la diferencia entre el tango queer feminista y el tango tradicional, explica que “en el tango tradicional están los roles súper asignados. La mujer sigue y el hombre es el que guía, existe esa relación dual todo el tiempo. Se genera una dinámica de poder constante. Es el macho el que somete a su seguidora a todo lo que él quiera marcar”. En este punto, añade Berríos que “escuchamos términos donde la mujer es la marioneta, siendo el hombre el hacedor, el productor, el que dirige, el que toma las decisiones, el que conduce. Es también el que te saca a bailar, el que te determina, la mujer está simplemente supeditada”. “En la milonga tradicional sucede mucho que las mujeres llegan, se sientan, y si el hombre no las saca a bailar, pueden quedarse toda la noche sin hacerlo, no pueden ellas sacar a bailar, y aman el tango. Si están aprendiendo, o si son muy mayores, no las sacan a bailar. En lo que hacemos nosotras, que bailamos entre mujeres, todas bailamos, siempre, porque aquí hacemos los dos roles”, finaliza Zúñiga.

Con respecto a la vinculación entre el tango queer y el feminismo, Yoko Urzúa explica que “va al feminismo también el empoderarse de los roles. Se busca el consentimiento de la otra persona. (En este espacio) se hace más válido decir que no si no se quiere bailar o si una no se siente cómoda con un movimiento. Se pierde el rol pasivo de la seguidora. No se tiene que hacer lo que marca la otra persona, sino que es una comunicación, los dos roles son activos”.

Sobre este punto, añade Ledezma que “en el tango tradicional, lo que hace la mujer es considerado como un adorno. Al invertir estos roles, no es un adorno, es una propuesta. Lo del consentimiento, además, puede ser el principal cruce al feminismo. No es necesario bailar ‘los cuatro tangos’ de la milonga tradicional si no se quiere, si no hay comodidad. El consentimiento es algo que cuesta mucho tal vez entender entre los varones en el tango tradicional”.

“Lo radical que tiene el tango queer es dar vuelta la tradición, hacer otra propuesta. Romper con la tradición, que es una tradición construida. La mujer se encuentra con su corporalidad, con el baile. En los roles hay un descubrir de cómo esta heteronorma nos traspasa. El empoderamiento es un proceso que para nosotras como mujeres ha implicado una deconstrucción. Creo que el tango queer propone esa deconstrucción. Eso es lo subversivo del tango queer. Y lo de feminista, porque está canalizado a un grupo que históricamente ha sido subordinado, considerado como objeto pasivo, ni siquiera como sujeto. Esto aquí se invierte” finaliza Vania Berríos.

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Valparaíso, una historia inseparable entre la ciudad puerto y el tango

La historia del tango en Chile tiene sus inicios en el puerto de Valparaíso, en la época en la que era el principal puerto del Océano Pacífico en el continente, antes de la apertura del Canal de Panamá. “Los puertos son demasiado cosmopolita, entonces llegó mucho inmigrante y el tango se vino rápidamente hacia acá”, explica Camila Zúñiga. Añade que “cuando el tango llegó a Valparaíso, ya estaba formalizado como baile de pareja, donde el hombre cumple un rol y la mujer otro”. No obstante, sostiene Zúñiga, en sus comienzos en el Río de la Plata “siempre se ha bailado entre mujeres y siempre se ha bailado entre hombres. El tango se inició primero entre hombres, porque era una cosa de desafío, una cosa de arrabal, donde el tango era una confrontación entre ellos”. Yoko Urzúa agrega que “bailaban también las hermanas, las niñas entre ellas. No podían bailar con hombres, entonces bailaban en familia. El tango estaba mal visto, era una cosa de arrabal. Bailaban con sus tías, con sus primas en sus casas, y luego el salón era un espacio en el que podían conocer pareja. Hoy, en Valparaíso, hay muchos espacios de tango tradicional, pero lo que nosotras hacemos es sumamente rupturista”.

En lo que respecta a la respuesta de la gente, quienes componen Útera Tanguera dan cuenta de que muchas de las personas que participan de sus encuentros no necesariamente van a la Milonga Queer, pero tampoco van a una milonga tradicional. Observan que se ha generado una necesidad, que es lo que provoca que la propuesta resuene. “Nos han convocado desde la Municipalidad, hasta fiestas, porque resuena. Las personas encuentran un espacio seguro, que dicen que es lo que les faltaba” asegura Berríos.

“Cada vez llegan más personas. hay mucho interés. Hay personas que desde Santiago (de Chile) nos piden ir allá a hacer lo mismo. También nos escribe gente de Punta Arenas preguntando si allá se realiza lo mismo. Cuando lo organizamos el 8 de marzo, no sabíamos lo que iba a suceder. Estamos en absoluto crecimiento constante en esta búsqueda”, sostiene Camila Zúñiga.

Comodidad, seguridad y conexión

En los encuentros organizados por la Colectiva Útera Tanguera es posible alcanzar una conexión, no sólo con la otra persona con la que se baila, sino también con la propia corporalidad. Es poder vincularse desde el baile con otro cuerpo, en su individualidad, conectando y haciéndose responsable de este.

Consultada sobre su percepción de lo que sucede en los diferentes encuentros, Yoko Urzúa asegura que “es un lugar donde podés bajar la guardia, aliviarte. Es una idea que tratamos de proponer, de un espacio seguro. También podés sentirte parte de algo. Nos une el tango, que se ve como algo antiguo y somos personas jóvenes, muy distintas. En los talleres se ve eso, somos personas que venimos de partes muy diferentes y nos estamos comunicando de forma no verbal, confiando en la otra persona, haciéndonos responsables de otro cuerpo. Buscamos hacer algo donde las personas estén cómodas y la pasen bien”. Finaliza Vania Berríos, que observa que “también hay algo de la complicidad. Puede haber formas y creencias distintas, distintas comprensiones del género, pero de alguna manera se da una complicidad, un identificarse, que crea el ser parte de algo más grande, no estar sola”.

 

 

 

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Marina Zato

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