Literatura

“El cuento de la criada”: una serie rabiosamente contemporánea

criada

El cuento de la criada es una novela de ciencia ficción blanda, escrita por Margaret Atwood en 1984, pero que cobró vigencia nuevamente a partir de su adaptación a una serie televisiva, estrenada en 2016: The Handmaid´s Tale, que se llevó 5 galardones en la edición 2017 de los premios Emmy, entre ellos el de mejor serie dramática.

Así, se convirtió en un suceso cultural que a través de múltiples planos de lectura evidencia la complejidad de una sociedad no democrática, xenófoba y utilitaria regida por una tiranía que divide a las mujeres por castas y otorga derechos sólo a unos pocos privilegiados, hombres, a cambio de beneficios que suprime. Un sistema totalitario que restringe libertades esenciales necesita de un discurso ordenador que sea lo suficientemente coercitivo para darle forma a la organización social. Para esto nada mejor que el poder de la religión para atemorizar y cercenar libertades. El sistema en el que transcurre ‘El cuento de la criada’ es una teocracia que se vale del cristianismo que se impone frente a la supuesta amenaza islámica.

Antes de la creación de la serie de televisión de 10 capítulos, una adaptación de la novela fue llevada al cine en el año 1990, con guión de Harol Pinter. Sin embargo,  aunque la obra escrita recibió el premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008,  fue en la actualidad que la lectura de la misma cobró otros sentidos. ¿Por qué? ¿Será porque de un tiempo a esta parte ha crecido el temor a las libertades amenazadas? ¿Por qué la discusión del rol de la mujer y su relación con la maternidad/fertilidad cobró relevancia y podemos sostener el debate sobre la libre elección?

Esas preguntas no tienen una única y contundente respuesta, solo pretenden develar el motivo de la actual repercusión de ‘El cuento de la criada’. Su vigencia, la identificación que genera en el público está queriendo decir algo de lo que está pasando: libertades amenazadas, mujeres que prestan/intercambian su vientre para la procreación, beneficios para algunxs a través de negación de derechos de otrxs, y una sociedad en la que se abolió la prensa y los medios de comunicación y donde se realizan ceremonias de disciplinamiento masivo. No parece un panorama ni remoto ni de ciencia ficción.

Justamente, democracia liberal y soberanía popular, surgimiento de los movimientos populistas, tiranías y regimenes fueron temas que se plantearon debatir en un simposio organizado por la Universidad de Berkeley, California, en la ciudad brasilera de San Plablo, a principios de noviembre. Una de las disertantes era Judith Butler, la filósofa, autora de ‘El género en disputa’, obra que tiene casi treinta años. Ella cuenta además con otros tantos trabajos de investigación en el área de las ciencias políticas, por ejemplo: ‘Contingencia, hegemonía, universalidad’, un diálogo entre Butler, Ernesto Laclau y Slavoj Zizek en el que cada uno de los pensadores polemizan sobre la democracia, la noción de hegemonía, el multiculturalismo y la universalidad desde sus posiciones y diferentes perspectivas.

‘¿El fin de la democracia?’ se titulaba la conferencia que daría Judith Butler dentro del coloquio y nada indicaba que trataría cuestiones vinculadas a su teoría de género.  Sin embargo, Butler no dio la conferencia debido a un movimiento de cristianos, homófobos y conservadores que reunieron más de 300 mil firmas manifestando: “Judith Butler no es bienvenida” o  #ForaButler , que exigió la cancelación de la ponencia.  Si el sistema político de Brasil es una democracia, ¿Qué versión de democracia es que un grupo organizado pueda censurar una conferencia que propone examinar precisamente la fuerza de las hegemonías en las democracias? Sobre todo, cabe preguntarse, qué peso tienen en esa democracia los grupos fundamentalistas amparados en la religión.

Es en este sentido que cobra vigencia ‘El cuento de la criada’. Con un fuerte resurgimiento de valores religiosos y conservadores que actúan como coartada va surgiendo una organización social que anula libertades individuales e identidades múltiples, de género, de raza, de credo, pero que sigue manteniendo el status de democracia. Esto sucede vertiginosamente de tal forma que no alcanzamos a poder pensar que es lo que está pasando, y todo modo de resistencia queda obturado, si no es por censura, es por desconocimiento. ¿Qué miedos sostienen la avanzada conservadora? ¿Qué versión de libertad y garantías declaman quienes se amparan en un ‘orden cristiano’?

El levantamiento de la conferencia de Judith Butler debería ser el sonido de una alarma que nos advierta que una teocracia o una tiranía puede estar cerca, que nuestras conquistas son el temor de otrxs, y que aspiramos a que el ‘Cuento de la criada’ sea solo una ficción distópica que no se nos parezca.

 

Vale Berman

Vale Berman

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