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Decálogo para el tratamiento periodístico del Derecho al Aborto

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“El momento electoral puede constituirse en una gran oportunidad para conocer mejor a quienes pretenden representarnos si el periodismo pregunta lo que la sociedad necesita saber”, comienza la introducción al Decálogo para el correcto tratamiento periodístico del aborto, elaborado por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género – Argentina (RIPVG) y Católicas por el Derecho a Decidir – Argentina (CCD), que fue presentado el 6 de mayo de 2015 en un encuentro titulado ¿Podemos hablar de Aborto en tiempo de elecciones?, llevado a cabo en la Sala 2 del Congreso de la Nación.

“Los derechos humanos de las mujeres, los derechos sexuales y reproductivos y, en particular el tema del aborto, forman parte de una agenda cada vez más presente que, sin embargo, aún está ausente en las entrevistas y notas llamadas políticas”, plantean las autoras en la introducción al Decálogo.

El material tiene el objetivo “de aportar preguntas, fundamentos, enfoques y aspectos necesarios a tener en cuenta a la hora de avanzar con el tratamiento periodístico de la temática del aborto y las consecuencias de la penalización”.

“Las mujeres”, explican, “siempre han tomado decisiones -solas o acompañadas- frente a los embarazos no planificados”. Pero, también plantean “recién en los últimos años, y gracias a los movimientos de mujeres y organizaciones que trabajan el eje de los derechos humanos, esta realidad está dejando de ser un tema tabú, para formar parte de un debate público indispensable”.

“Problematizar el marco normativo vigente que penaliza el aborto aunque esta sea una práctica frecuente en la vida de las mujeres y las adolescentes es interpelar a una sociedad que sostiene y naturaliza el doble estándar”, desarrollan. Esta dualidad se explica “según pertenencias de clase, etnia y, sobre todo, disponibilidad económica”.

“Realizar un abordaje que permita dar cuenta de multiplicidad de factores que se ponen en juego a la hora de defender la autonomía de las mujeres –fundamentan- nos lleva a la necesidad de generar coberturas periodísticas por fuera del eslogan fácil o el lugar común, como cuando se plantea estar ‘a favor o en contra’ o el más engañoso ‘sí o no a la vida’”.

Como superación de ese pensamiento, proponen pensar a “la salud en su concepción más moderna e integral”. Y agregan: “Reflexionamos acerca de la vida y las decisiones que afectan cotidianamente los derechos humanos de millones de mujeres”.

Desde la óptica de las autoras, las “acciones periodísticas que estén al servicio de los derechos humanos de las mujeres” son condición necesaria para construir “un periodismo al servicio de mejorar la calidad de la democracia”.

Decálogo para el correcto tratamiento periodístico del aborto

1- Es correcto utilizar la siguiente terminología: Aborto Legal /Interrupción voluntaria del embarazo / Aborto Seguro / Aborto Inseguro / Aborto incompleto

Este punto explica, en el documento completo, cuándo debe usarse cada término y a qué refiere cada uno según la ley argentina, las consideraciones de los organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y las disposiciones del Ministerio de Salud de la Nación.

2- Es importante informar que obstaculizar un aborto legal viola derechos fundamentales de las mujeres.

“Quienes lo impiden -personal de salud, poder judicial, otros- incurren en responsabilidad administrativa, civil y/o penal”, plantean. Además, repasa la jurisprudencia y las sanciones de organismos internacionales ante distintos casos de negación de derechos que ocurrieron en el país.

3- Comunicar el aborto como un derecho y señalar los efectos injustos de la penalización.

“Debatir la interrupción voluntaria del embarazo desde la perspectiva de los derechos sexuales y reproductivos implica también hablar de abortos que, sin encuadrar en las causales legales, se realizan y se penalizan en nuestro país”, explican.  La ilegalidad del aborto representa un problema de salud pública, de justicia social y de derechos humanos.

4- Deben ser respetados los derechos de las personas con discapacidad.

Sobre este punto, dicen: “Es incorrecto en el caso de una mujer con discapacidad mostrarla o hablar de ella como de una niña”. “Hacer referencia a la edad madurativa es una arbitrariedad, ya que es un diagnóstico que limita y no contempla las relaciones sociales sino solo evalúa capacidades intelectuales estandarizadas que tienden a resultar estigmatizantes”. Rescatan también la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (con rango constitucional desde el año 2014), ratificada por ley 26378, que establece la plena capacidad jurídica de las personas con discapacidad.

5- Es un error vincular aborto y adopción

“Es una forma de discriminación sobre todo hacia las mujeres de los sectores más vulnerados”, indican. Y agregan: “Estos enfoques fortalecen estereotipos estigmatizantes que ubican a las mujeres como ‘envase o incubadora’ sin respetar su individualidad, emocionalidad y posibilidad de autonomía”.

6- Es correcto describir la objeción de conciencia como una opción limitada e individual.

Respecto de este eje, de arduo debate en la sociedad, son contundentes: “Cuando se trata del acceso a la salud de terceras personas, su ejercicio tiene potencialidad de daño. Las instituciones no pueden ser objetoras de conciencia”.

“La objeción de conciencia es una herramienta que sirve para preservar el derecho a la libertad de conciencia o culto”, explican. “Permite a quien invoca razones auténticas y sinceras que acrediten que llevar a cabo algunas tareas afectan su libertad de culto, eximirse de cumplir con obligaciones legales a su cargo o con cargas públicas”. Por esta razón, plantean que “siempre será una opción individual”.

7- Mantener en agenda el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo.

“Denunciar las violencias es función de un periodismo activo en la agenda de los derechos humanos, la criminalización del aborto forma parte de las violencias no explicitadas que comprometen derechos humanos y por tanto vulneran compromisos asumidos por los Estados con la ratificación de Tratados y Convenciones”, indican.

8- Seleccionar adecuadamente el uso de imágenes que se eligen para ilustrar las notas.

“El uso inadecuado de imágenes violentas puede generar daños importantes a la subjetividad de las mujeres que abortaron o han decidido hacerlo”, escribe. Además, ello podría “inducir a errores conceptuales a toda la población. Es importante el cuidado en el uso de imágenes que ilustran las coberturas”.

9- Sobre la verificación de los datos y las fuentes de información.

Sobre este tema, de gran valor para la práctica periodística en general, realizan varios llamados de atención.

“Siempre es necesario informar quién es y desde qué lugar opina la persona que es consultada por determinada noticia, pero su importancia es mayor cuando se aborda el tema del aborto, tan atravesado por cuestiones ideológicos/religiosas”, dicen por un lado.

Por otro, plantean que “a veces los obstáculos son más sutiles a través de opiniones que se emiten como científicas pero cargadas de un sesgo ideológico/religioso contra el derecho a decidir de las mujeres”. “Los grupos antiderechos y sus vocerías constituyen un ejemplo de utilización de aparentes debates, siempre inconducentes”, agregan.

Suman también, entre otras consideraciones, que “el anonimato de quienes solicitan y obtienen la práctica del aborto es un requisito ético para quienes son responsables de la comunicación”.

10- Es importante incluir en la noticia información actualizada y teléfonos o webs de consulta.

Como ejemplos citan, entre otros, la Guía Técnica Integral para la atención del aborto no punible del Ministerio de Salud de la Nación (actualización 2010) y el sitio web de Socorristas en Red (http://socorristasenred.blogspot.com.ar/).

 

Fuente: notas.org.ar

El decálogo puede descargarse de este link: https://drive.google.com/file/d/0B2frP4oRr8aXb0I2RW5RLWFZaGs/view

 

La Red

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La Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en Argentina es un espacio donde profesionales de la comunicación trabajan para colaborar en la construcción de un periodismo inclusivo.

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