Discapacidad

Cuando los celulares no son un lujo

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Los celulares son herramientas imprescindibles para toda la población, sin embargo, para las personas con discapacidad resultan esencial para el acceso a la información y a la comunicación.

La tecnología ya no es un lujo, es un puente de acceso a la información, al ejercicio de derechos. Esto ocurre especialmente con quienes tenemos alguna discapacidad, porque sirve para reducir las barreras que se nos presentan y que obstaculizan nuestro acceso a la educación, al trabajo, a desempeñarnos con autonomía en nuestra vida diaria.
Así, escribo esta nota utilizando una computadora con un programa lector de pantalla y consulto a algunos amigos, personas con discapacidad visual también, utilizando mi teléfono celular que viene de fábrica con un programa capaz de verbalizar todo lo que se muestra en pantalla.
El hecho de que esto venga de fábrica es sumamente útil porque no ralentiza el teléfono y la compatibilidad entre el software y el hardware resulta óptima, además, no hay que asumir un costo adicional producto de la aplicación a instalar para la lectura.
Estas herramientas no son un lujo, son las que me permiten trabajar como periodista con autonomía: el teléfono, la computadora y una impresora Braille con la que puedo imprimir información para salir a hacer notas y los off que leo. También, me permite imprimir cuentos para leerles a mis 3 hijos: gemelos de 6 y un bebé de un año y medio. Ellos aman los libros, crecieron escuchando cuentos antes de dormir, porque mamá sí puede leer con la luz apagada y para ellos leer era con los dedos, no con la vista, hasta que aprendieron sobre las diversas formas de hacerlo.
El 7 de julio me robaron el celular en el subte, cuando subía llevando de la mano a mis nenes. No me discriminan, dice mi marido y tiene razón, ahora me río de eso pero en el momento sentí mucha bronca. Lamentablemente los teléfonos celulares que podemos usar con autonomía son los más costosos: Samsung y Apple. Yo me inclino por este último porque creo que tiene la accesibilidad mejor lograda. Así, resulta una herramienta fundamental para trabajar, estudiar o para nuestra vida cotidiana.
El año pasado tuve que hacerles unos dinosaurios a mis nenes para el jardín, entonces, para ver si estaban bien, les saqué una foto con una app que la manda a personas y describen la foto y me dijo: “¡dinosaurios de juguete!” Así que yo después me sentía la “Gran Escultora”. También uso esa app para leer paquetes de harina para saber de qué tipo es, latas o simplemente para asegurarme de que saqué bien una foto. Unos amigos, hicieron lo mismo pero para saber el resultado de un test de embarazo, que aún son inaccesibles para quienes tenemos discapacidad visual.
Además, claro, se pueden leer diarios, utilizar las redes sociales, enviar mails y lo más básico, hacer llamadas sin tener que recordar los teléfonos o anotarlos en Braille, como hacía hasta hace 10 años.
En los folletos para electores, este año se incorporaron códigos QR, señalizados en Braille. Estos códigos van a un archivo de texto plano que puede leerse utilizando el teléfono celular.
Decía que sentí mucha bronca cuando me robaron porque los teléfonos que usamos quienes tenemos discapacidad visual son muy costosos y son imprescindibles. Creo que es una injusticia, igual que el pago de impuestos al importar productos específicos para personas con discapacidad como impresoras Braille, prótesis, medicación específica, etc. Esto me generó la inquietud de que podría pedirse a las empresas que apliquen descuentos a las personas con discapacidad visual y auditiva, quienes también utilizan mucho los teléfonos para el envío de mensajes de texto. Creo que sería una buena medida para lograr cierta equidad en el acceso, tal vez el gobierno podría subsidiar estos dispositivos.
Para mí, mi celular es una herramienta fundamental en mi trabajo, para muchas personas con discapacidad, siempre excluidas de un mercado laboral expulsivo, podría ser quizás un modo de acceder a un empleo de calidad o a poder continuar sus estudios.
Quizás, alguna de las personas que próximamente ingresen a la Cámara de Diputados, pueda tomar estas propuestas y generar un proyecto de ley respetuoso de los derechos de las personas con discapacidad, siguiendo las pautas previstas en el artículo 9 de la convención sobre los Derechos de las Personas con discapacidad, con rango constitucional en nuestro país. En un momento de escasas propuestas y en el que poco se considera a las personas con discapacidad como electores, para muestra consideremos que excepto en Chaco y Santa Fe, en ningún lugar se implementaron medidas de accesibilidad en el proceso de votación para personas con discapacidad visual. La única alternativa, válida sin dudas pero no debiera ser la única opción, es el voto asistido.
Sin dudas, es largo el camino para llegar a lograr que la inclusión no sea tan sólo una palabra linda que suena bien, pero debemos continuar transitándolo hacia adelante, trabajando cada quien desde su lugar para lograr una sociedad que nos considere a todas las personas como partes valiosas que tienen mucho que aportar.

La nota fue publicada en: http://www.telam.com.ar/notas/201708/198937-celulares-discapacidad-veronica-gonzalez.html

Verónica González

Verónica González

Licenciada en informática y periodista especializada en género, criminalística, derechos humanos y discapacidad. Trabaja en el noticiero de la TV Pública y es parte de la Red por los Derechos de las Personas con discapacidad y de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en Argentina.

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