Justicia

Cuando la justicia es patriarcal, no se puede hablar de justicia

diana sacayan

Hace unas horas, el fallo de la Sala 1 de la Cámara Nacional de Casación Criminal y Correccional, notificó que sostenía la condena perpetua de David  Marino, acusado por el asesinato de la dirigente Diana Sacayán, pero con un cambio: no lo considera un travesticidio, es decir, un crimen de odio. Lo que hace la Cámara es quitar la doble calificación agravada del fallo del Tribunal Oral en lo Criminal N° 4: quita el inciso 4to del art. 80 del Código Penal de la Nación, que es el odio a la identidad de género. Admite que Diana era travesti, pero increíblemente califica el crimen como femicidio y sin que mediara transfobia.

La que era una sentencia sin precedentes quedó reducida, así, a un remedo de justicia. Porque si la justicia es patriarcal, no es justicia. 

El Ministerio Público Fiscal, adelantó que presentará un recurso extraordinario contra el fallo de Casación.

Casi al mismo tiempo, a María Ovando, en Misiones, le abren otro juicio. María, entregada casi niña a un hombre que abusó de ella, la violó y le pegó hasta casi matarla, había sido condenada acusada de homicidio por enterrar a su hijita muerta por desnutrición camino al Hospital.  Fue condenada y separada de sus nueve hijos, a los que entregaron por separado en distintas casas. Presionado por movimientos de mujeres y de derechos humanos, el Poder Judicial de Misiones tuvo que absolver a María por la muerte de su hija desnutrida, pero el Poder Judicial  no la perdonó y ahora comienza otro juicio, esta vez por una denuncia que dice que dos de sus hijas fueron abusadas. No acusan a los violadores, la acusan a María.

Cualquiera puede darse cuenta de la situación de vulnerabilidad en que vivió toda su vida esta humilde mujer, que ni siquiera fue alfabetizada. Cualquiera menos el Poder Judicial de Misiones. Y es que si la justicia es patriarcal, no es justicia. 

Apenas unos días antes, la travesti salteña de 24 años Luz Aimee Díaz, fue absuelta luego de estar dos años presa por un crimen que no cometió.  Casi ciega –como producto de la feroz paliza de un camionero-, Luz Aimee había cometido un solo error: estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado. No era difícil darse cuenta. Pero el Poder Judicial tardó dos años en admitirlo. Mientras tanto, Luz Aimeé  tuvo que dejar el tratamiento para una ceguera que avanza, dejó y retomó con enorme esfuerzo el bachillerato que cursa en el Mocha Celis y tuvo que vivir de la amorosa caridad –amorosa, pero caridad al fin-, de sus compañeras travestis del hotel Gondolín, con quienes vive. La Justicia no se hizo cargo de su error.

Y es que si la Justicia es patriarcal, no es Justicia. 

Todos estos casos tomaron estado público porque alguien –una persona, una organización- logró filtrarlos en una redacción periodística y hubo periodistas que se hicieron eco. Pero todos los días, en todo el país, la Justicia patriarcal actúa provocando nuevas víctimas sin que casi nadie se entere.

La Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en la Argentina repudia este accionar y como profesionales de los medios, se compromete a publicar y denunciar aquellos fallos y sentencias que no estén atravesadas por la perspectiva de género, la única manera de que la Justicia, sea realmente Justicia.

La Red

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