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Canal Encuentro: el peligro de la supuesta neutralidad

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“El único consenso que hay sobre el aborto es que no hay consenso”, sentenció el programa “¿Qué piensan los que no piensan como yo?” emitido este martes en Canal Encuentro. El ciclo apunta a un debate entre especialistas con una posición pretendidamente neutra de la conductora sobre temas “polémicos”. El diálogo, argumento discursivo de Cambiemos que contrapone sistemáticamente a la confrontación y debate que, desde su óptica, caracterizaron al gobierno predecesor, esconde peligros múltiples. El canal educativo estatal desnuda varios de ellos.

La televisión como herramienta pedagógica y la supuesta neutralidad de la educación colisionan a simple vista desde una perspectiva de derechos. La amplitud ideológica, en pos de una pretendida libertad de expresión, pone en riesgo el rol del Estado como garante de derechos y equipara posiciones filosóficas que no tienen igual peso social.

No es una pregunta infrecuente en el ámbito de la comunicación el de cómo garantizar diversidad de posiciones sobre temas que generan debates. Pero desde dónde se posiciona el medio -en este caso, para colmo, estatal- no sólo no es menor sino que resulta clave.

La primera pregunta ya sentó posición. Diana Cohen Agrest, la filósofa y especialista en bioética que conduce el ciclo, inquirió en primer lugar a la docente e integrante del Instituto de Familia de la Universidad Católica Argentina sobre la “persona en potencia” que serían los embriones, sosteniendo que se trataba de un argumento secular.

Es la pretendida neutralidad y el enfoque desde dónde se encara un tema como el aborto -el ciclo también propone en otras emisiones discutir eutanasia y modelos de familia- lo que es cuestionable. La conductora no introduce a una discusión sobre derechos o sobre la problemática social que implica la ilegalidad del aborto, sino a una discusión filosófica en la que las posiciones son harto conocidas. ¿Importa cuándo cada persona considera que comienza la vida? ¿O el Estado debe atender a la muerte de cientos de mujeres al año como un problema de salud pública y derechos humanos? ¿Cuál es el debate que debe acercar un canal educativo estatal a la sociedad en su conjunto? ¿A quién se dirige?

Canal Encuentro fue quizás de los mayores logros en política cultural de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Aun cuando se pueden criticar elementos del relato histórico que allí se construía, la posición ideológica del canal era clara: anticolonial, popular y revisionista. Promovía el pensar a la nación desde la historia de las clases subalternas y el rol del Estado, criticaba a los grupos de poder dominantes y hacía hincapié en la historia, sociedad y cultura latinoamericanas, sin dejar de lado producciones documentales extranjeras.

Cuando Hernán Lombardi, ministro de Medios y Contenidos Públicos y el equipo a cargo del canal lanzaron la nueva programación a fines de octubre, ya se anticipaba cuál sería el camino que seguirían: el mismo que intentan llevar a cabo en la TV Pública, por ejemplo, con programas como “La quinta pata de la noticia”. La pluralidad y el diálogo en la televisión como excusa para hacer de disputas políticas y culturales que tiene calle, cuerpos e historia, una discusión entre intelectuales y especialistas. Y donde el Estado se muestra como árbitro neutro.

Vale entonces retomar el “Decálogo para el correcto tratamiento periodístico del derecho al aborto”, realizado por Católicas por el Derecho a Decidir y la Red de Periodistas con Visión de Género cuando recomienda realizar un abordaje del tema que dé cuenta de “la multiplicidad de factores que se ponen en juego a la hora de defender la autonomía de las mujeres” para “generar coberturas periodísticas por fuera del eslogan que pretende polarizar la discusión sobre legalización del aborto voluntario bajo dilemas reduccionistas y mentirosos como son ‘a favor o en contra del aborto’ o ‘sí o no a la vida”.

Las mujeres en la Argentina abortan. Es un hecho. El Estado tiene la responsabilidad de educar, formar y prevenir embarazos no deseados, pero también de dar respuesta a una problemática que genera la muerte de centenares de mujeres al año. La prohibición no impide la interrupción de embarazos, sino que condena a su práctica en la clandestinidad. Sería interesante que el gobierno, en vez de destinar espacio televisivo a debatir “vida sí, vida no”, aplique y amplíe los programas de Educación Sexual Integral y de Salud Sexual y Reproductiva y lleve el debate sobre la legalización del aborto a donde merece estar: el Parlamento.

En este momento histórico, tal vez no haga falta recordar que la supuesta neutralidad de la comunicación no hace otra cosa que ocultar los intereses de las minorías que detentan el poder e ignorar el conflicto social.

La nota fue publicada en: www.notas.org.ar

Julia de Titto

Julia de Titto

Periodista graduada en TEA. Redactora y editora general de Notas - Periodismo Popular (www.notas.org.ar). Colaboradora en la Revista América XXI y docente del taller de Producción Periodística del Colegio de la Ciudad, desde 2014. Estudié Sociología. Nací en California, Estados Unidos pero crecí en los barrios de Villa Crespo y Caballito de la Ciudad de Buenos Aires.

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