Opinión

Calendarios, autonomía y sentidos

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Dónde y Cuándo estamos son preguntas elementales que realizamos para determinar si una persona está ubicada en tiempo y espacio. Sin embargo, son preguntas profundamente complejas que hacen a nuestra identidad.
¿Estamos en el año 5524 como sostienen muchos pueblos indígenas? ¿Vivimos en el 2017 como sostiene el pensamiento católico dominante o estamos en el 5777 como conmemora el pueblo judío?
¿Dónde estamos? ¿Abajo a la izquierda como nos representan en el planisferio que se construyó en Europa?.
El pensador Arturo Jauretche señalaba: “los planos, los mapas y los planisferios han sido ideados en el Hemisferio Norte. Entonces el Hemisferio Norte está arriba y el Sur, abajo. En el infinito estelar que este planeta navega no hay arriba ni abajo; son los espectadores de la navegación los que resuelven qué es arriba y qué es abajo”.
Habitualmente pensamos desde las categorías de quienes nos dominaron. Naturalizamos formas de ver el mundo y de pensarnos: festejamos el año nuevo el 1 de enero cuando en el hemisferio sur el renacer de la naturaleza, el ciclo de la vida, comienza en invierno el 21 de junio. En la Patagonia, el pueblo mapuche celebra el Wiñoy Xipantv. Más al norte se realiza la fiesta del Sol: el Inti Raymi.
Según el sociólogo Ramón Grosfoguel, el discurso eurocéntrico se afirma como superior y nos atraviesa. Estamos frente a un “sistema-mundo Europeo/Euro-norteamericano cristiano-centrado moderno/colonial capitalista/patriarcal”. En el marco de ese discurso racista se nos dificultará pensarnos desde nosotros mismos.
Es decir, percibimos la realidad desde determinados imaginarios sociales que inciden en nuestra forma de pensar, de sentir e incluso de ser felices. Imaginarios que responden a otras necesidades y cosmovisiones. La dominación que nos atraviesa no es solo económica, es profundamente cultural.
En ese marco, Verónica Huilipan, Werkén Mapuche, entiende que “hay una necesidad de reconstruir todo, de repensarnos. Generar un diálogo que nos permita reconstruir juntos una nueva filosofía del ser”..
El pueblo boliviano, empoderado como pocos, se animó a pensar desde la autonomía. A dejar de lado el calendario Gregoriano para reemplazarlo por el indígena. “Proyectamos la recuperación de los calendarios ancestrales como parte del proceso de reconstitución de nuestra identidad y la recuperación de nuestra fuerza” manifestó el Presidente Evo Morales.
Podemos concluir que hay múltiples formas de pensarnos. Lo complejo es que determinadas ideas nacen en los espacios de poder concentrados y se naturalizan como verdades incuestionables. Tomemos como referencia los modelos de autonomía. Recuperemos nuestra fuerza. Proyectemos nuevas utopías que cuestionen a esos Dioses basados en el individualismo y el consumo.
Roberto Samar

Roberto Samar

Licenciado en Comunicación Social. Docente de Comunicación Social y Seguridad Ciudadana.

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