Derechos

“Abajo el patriarcado, se va a caer”

Fotografía: Joaquín Martínez.
Fotografía: Joaquín Martínez.
Las nubes y la posibilidad de lluvia o llovizna amenazaban en el cielo rosarino desde temprano. Los mensajes de whatsapp llegaban preguntando cosas de último momento, organizando lo que pudiera estar pendiendo de un hilo y dando manija para que todas salgamos de las camas para ir a la plaza Montenegro.

“Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero”.  

Alejandra Pizarnik

 

Las nubes y la posibilidad de lluvia o llovizna amenazaban en el cielo rosarino desde temprano. Los mensajes de whatsapp llegaban preguntando cosas de último momento, organizando lo que pudiera estar pendiendo de un hilo y dando manija para que todas salgamos de las camas para ir a la plaza Montenegro.

Las semanas previas fueron de asambleas, reuniones y debates entre mujeres que nos encontrábamos en La Toma para definir qué íbamos a hacer este 3 de junio, qué consignas íbamos a incluir en el documento, cuál iba a ser el recorrido de la marcha. El movimiento de mujeres de Rosario, luego de haber realizado un Encuentro Nacional de Mujeres histórico el año pasado, subió un peldaño en cuestión de organización y unidad en la acción.

Ante el avance del neoliberalismo y las políticas de ajuste del gobierno de Mauricio Macri, las mujeres estamos en la primera fila del campo de batalla. El recrudecimiento de la violencia machista se lleva una de las nuestras cada 18, 20 o 22 horas dependiendo del mes del año que analicemos. Y los recortes llegan a los presupuestos destinados a nosotras. La derecha y su oportunismo pone en agenda el punitivismo y el endurecimiento de penas; nosotras le decimos que ¡no! Lo rechazamos, le gritamos “¡No en nuestro nombre!”, les explicamos que de nada sirve la respuesta penal que llega siempre cuando ya fuimos asesinadas, violadas o maltratadas por las manos de un varón misógino y violento. Manos que el patriarcado justifica y el Estado avala cuando no implementa políticas de prevención, en serio. Para decirlo más claramente, no queremos que se endurezcan los castigos cuando nos explotan, violan o matan; no queremos que todo eso llegue a suceder. Queremos estar vivas y ser libres. Eso queremos.

Ayer mientras pensaba qué escribir o qué contar sobre la marcha que movilizó a más de quince mil personas en nuestra ciudad, me vi  rodeada de sonrisas y abrazos. Nos vi celebrándonos, sentí la necesidad que tenemos de estar en las calles, de apropiarnos de ese lugar que siempre fue hostil para nosotras. Resignificar la calle y experimentar la sororidad. Ser manada, estar jutas, estar para la otra. Tomar las calles por asalto, radicalizar nuestro discurso, enojarnos con los varones que tenemos cerca, no con todos, con los que no se la juegan en serio con eso de traicionar la complicidad machista de siempre. Compartir entre nosotras mates y palabras, historias que teníamos guardadas y que duelen. Encontrar en la otra una aliada y derrumbar el mito que el patriarcado inventó sobre nosotras, la enemistad entre mujeres y esas yerbas.

Las chicas bailaban al ritmo de Chiquita Machado, movían sus cuerpos y largaban carcajadas. Vivas y libres nos queremos, no es solo una consigna, es un deseo, es la posibilidad del goce, del placer, de bailar sin miedo, de salir y no temer por nosotras o la otra. Es un grito de guerra, es un llamado de atención. Vivas y libres, en las calles, en la cama, en el trabajo, en la orga, en el sindicato, en la familia, en las amistades, en los amores. Y este vivas y libres en plural, que nos abarca a todas, nos hace devenir manada, jauría de perras enojadas dispuestas a morder los cimientos del patriarcado para que caiga de una vez, debilitarlo, morderle los tobillos para que temblequee.

Mientras marchaba pensaba en Viole, que había parido hace unas horas a Pedro, pensaba en Indira que todavía no tiene un año, pensaba en mi hermano que solo tienen seis. La vi a Ema feliz, marchando en puntitas de pie, flameando una bandera que dice que somos poderosas, si estamos juntas. No pude concentrarme en el documento, ni recolectar testimonios porque solo me bastó mirar a los ojos, encontrar complicidad, compartir algún llanto, abrazar sin vergüenza. Y me cayó la ficha, me di cuenta que estamos haciendo el mundo que queremos, sin pedir permiso, sin cuidar nuestras formas. Saliendo con furia todas las veces que sea necesario porque Pedro, Mateo, Indira, Renata, Martina, Francesca y Ema se lo merecen. Nosotras no podemos más que hacer realidad ese mundo que cantamos: “Ahora que estamos todas, ahora que si nos ven, abajo el patriarcado se va a caer, se va a caer, arriba el feminismo que va a vencer que va a vencer”.

La nota fue publicada en: http://agenciasincerco.com.ar/2017/06/04/abajo-el-patriarcado-se-va-a-caer-se-va-a-caer/

Flor Mainardi

Flor Mainardi

Redactora de la Agencia Sin Cerco. Columnista en Lo que resta del día

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