Femicidio

A Lucía la mataron dos veces

lucia

El fallo que absolvió a los tres imputados por el femicidio de la adolescente marplatense Lucia Pérez Montero puede ser alcanzado por todos los adjetivos para descalificarlo, pues no resolvió la cuestión de fondo como su muerte y apuntó a la revictimización, a la estigmatización de la chica, su familia y su entorno. Garantizó la impunidad de los adultos responsables de suministrarle droga, abusarla sexualmente y montar una trama de encubrimiento ante su fallecimiento. Y tanta falta de justicia por parte de la Justicia, generó la lógica reacción, el repudio.

Otra vez el hartazgo, esa sensación profunda de decir: ¡¡¡Basta!!!. Ante este tipo de atropellos, frente al mirar para otro lado sin comprender una realidad que se replica. Entonces, la respuesta no se hizo esperar, el rechazo casi unánime de gran parte de la sociedad y un paro nacional de mujeres que ya está en marcha. Para este lunes, está prevista una reunión para organizarlo y ya le pusieron fecha para el próximo miércoles, mientras por estas horas se debate en asambleas de agrupaciones feministas como será su implementación.

Tal como ocurriera en aquel octubre de 2016, cuando se conoció el femicidio de Lucia Pérez Montero, en una vivienda de la zona sur de la ciudad de Mar del Plata, luego de ser drogada y violada (inclusive se llegó a afirmar, a partir de los dichos públicos de fiscal María Ester Sánchez que había sido empalada, aunque las pericias posteriores no demostraron lesiones compatibles con esa presunta agresión física), las mujeres lanzan un paro para visibilizar y en este caso, este segunda medida está relacionada con el cuestionado veredicto de la justicia patriarcal.

Por estas horas, surge el “A Lucía la mataron dos veces, a modo de verdad revelada. Sus homicidas, desde su distinto grado de participación en el hecho, resultaron absueltos y si recibieron una condena menor por la tenencia y comercialización de estupefacientes, la que, por el tiempo que permanecieron detenidos con prisión preventiva, en poco tiempo más quedarán en condiciones de solicitar su excarcelación. Matías Farías, Juan Pablo Offidani y Alejandro Maciel, ellos son, ellos fueron.

La simple lectura de algunos de los argumentos del Tribunal Oral Criminal Nro. 1 de Mar del Plata (integrado por los magistrados Facundo Gómez Urso, Pablo Viñas y Aldo Carnevale, sin dudas, nombres para recordar y que no se diluyan en el anonimato que suele envolver al Poder Judicial) refieren a casi a una “culpabilidad” de esta adolescente por su trágica muerte. Que era adicta a las drogas, que mantenía relaciones sexuales “consentidas” con hombres mayores, que tenía una personalidad fuerte, que los mensajes de sus chats tenía un contenido adulto, que no era vulnerable. Estigmatización y revictimización.

Que tenía 16 años, que estudiaba en la escuela secundaria, que sus amistades eran pibas de su edad operaron casi como agravantes, en este fallo escandaloso, con apelación en curso, buscando revertir este proceso, cuyo final absolutorio comenzó a vislumbrarse durante las primeras audiencias del debate en el juicio oral y público, con los cuestionamientos a sus padres. La muerte de Lucía Pérez Montero no tiene culpables, solo podría considerarse como un “exceso”, ya que la causa del deceso a nivel científico fue una asfixia por ingesta de estupefacientes. Ella era la que frecuentaba a dealers, de los que andan por los colegios cooptando chicos para hacer crecer sus negocios con el narcomenudeo, ese que se combate solo en los sectores pobres, con la detención de “perejiles” y sin afectar ese movimiento millonario de los verdaderos dueños de la droga en los grandes centros urbanos.

La nota fue publicada en: https://www.diariopopular.com.ar/

Néstor LLidó

Néstor LLidó

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