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Quedate conmigo

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En Un bello sol interior, el último filme de Claire Denis, Juliette Binoche es Isabelle una artista plástica madura y divorciada que va de hombre en hombre buscando algo más que lo que encuentra ¿algo distinto? ¿Un amor para toda la vida? ¿sólo un amor? Con el pecado de la candidez en cuestiones vinculares los despertares de Isabelle son amargos.

Desde la primera escena asistimos a su desolador derrotero, desde un banquero casado, caprichoso y maltratador que le escupe la pauta del juego: -Nunca voy a dejar a mi mujer, eres maravillosa pero mi mujer es extraordinaria! ella tan hermosa como solo puede ser Binoche se banca paciente los sincericidios, porque si hay algo que tiene Isabelle es paciencia, porque quizás sabe que si hay algo en lo que hay que ser paciente es en el terreno del juego romántico. El siguiente hombre en la vida de Isabelle es un actor egocéntrico, en crisis de identidad  con el que se enreda en discusiones sobre si deben o no volverse a ver, otro casado, aburrido de la institución pero necesitado de admiración extra y demasiado pendiente de sus tormentos internos. ¿Nunca has cogido y después te has arrepentido? le plantea antes de dar un portazo, otra vez Isabelle se queda sin brújula ni manual para decodificar que pasa con su vida amorosa.

Al parecer, según la película se necesitan kilos de paciencia como los de Isabelle, un manual de explicaciones, o en su defecto un vidente que adivine que está sucediendo con los hombres en la vida de una mujer. Ese es el punto que parece querer contarnos la realizadora francesa a través de Juliette Binoche y sus des-encuentros amorosos, pensada originalmente como un ejercicio de puesta en acto de Fragmentos de un Discurso amoroso de Roland Barthes, Un bello sol interior describe las desventuras de una mujer que podría ser cualquiera de nosotras, heterosexual, profesional independiente, divorciada, con hijxs, una mujer deseante, que disfruta del sexo, pero que no goza del ejercicio del sexo casual al modo masculino, y que sufre el juego de la búsqueda de pareja. Aunque Isabelle es más vulnerable e insegura de lo que le gustaría a cualquier feminista, hay en ella un registro de búsqueda que resuena en todas las mujeres,  por más de-construcción de amor romántico que nos empeñemos en hacer, el modo del varón de pararse frente al sexo y la vida, frente al sexo y la vinculación con nosotras, nos deja desconcertadas y nos empuja a un abismo de malestar.

A través del feminismo, la revolución sexual que protagonizó el movimiento de mujeres reivindicó el orgasmo y al placer femenino como fenómeno político y social,  sin embargo, las mujeres heterosexuales hemos contraído una deuda con la configuración del amor romántico. Empeñadas en desmontar el mito de princesas, en satisfacer la demanda de placer abonando a la soberanía del cuerpo vamos buscando modos de relacionarnos acordes a nuestra evolución, pero es posible que los varones no estén a la altura de los nuevos paradigmas, hombres que habría que decir están más confundidos porque entre otras cosas no saben cómo colocarse frente al deseo femenino, pero por sobre todo, no saben como colocarse frente a su propio deseo.

Eva Illouz, socióloga israelí y autora de obras tales como “El consumo de la utopía romántica” y “Por qué duele el amor”  indaga sobre el amor romántico y la construcción de la relaciones en la modernidad y los cortejos que se dan en la época actual a la que analiza desde una perspectiva de mercado y sostiene que, hoy la sexualidad a diferencia de lo que sucedía en el siglo XIX es parte constitutiva y hasta normativa del yo actual, el sujeto relata su propia historia como aventura sexual y de este modo la performance del sexo casual es vivida por ambos sexos del mismo modo en que se participa del mundo, del mundo patriarcal, claro.

En la película Isabelle llora, Isabelle se enamora demasiado fácil, Isabelle teje ilusiones donde no debería, Isabelle sufre a esos horrores de hombres que va encontrando en su camino, y en un momento quiebra, -Estás bien Isabelle, le grita una amiga, no Isabelle no está bien, pero la respuesta a su malestar no está en su interior, no está en su infancia y /o en como elige a los hombres, la respuesta, si es que se ensaya alguna, no la ofrece la psicología, los múltiples atisbos de respuesta están en la cultura, en la configuración del orden social, en todo aquello que normativiza, que crea hábitos y otorga sentido a la experiencia subjetiva del encuentro con otrx a través del sexo.

No es Isabelle, es el patriarcado.

 

Ficha

Título original: Un beau soleil intérieur

Actores: Juliette Binoche, Josiane Balasko, Gerard Depardieu,  Nicolas Duvauchelle, Valeria Bruni Tedeschi

Director: Claire Denis

Guionistas: Claire Denis, Christine Angot

Director de fotografía: Agnés Godard

Música: Stuart Staples

 

Vale Berman

Vale Berman

1 Comentario

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  • Excelente critica, clara y muy bien escrita. Felicitaciones Valeria. Dan ganas de verla ya!!! ademas Juliette Binoche, es mi preferida. En Rouge esta bellisima.