Opinión

Dolor. Indignación. Bronca. Justicia. Nueva Ley antidiscriminatoria.

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El 28 de Junio es el Día del Orgullo dentro de la comunidad LGBTIQ en conmemoración de los hechos violentos que se sucedieron en Stonewall, en el año 1969. 
El bar Stonewall era frecuentado por personas hispanas, afrodescendientes, varones homosexuales, lesbianas, trans y drag queens, y en él eran habituales las “redadas”, pero algo venía cambiando dentro del colectivo LGBT y esa noche la respuesta fue otra.
No corrieron ni se escondieron, resistieron tanto que la noticia empezó a correr y fue llegando gente, espontáneamente -ya entrada la madrugada- a dar su apoyo.
 
Desde ese momento hasta hoy, hay países que han avanzado mucho en materia de legislación. Otros no. En algunos, amar a una persona del mismo sexo es un delito que puede ser castigado hasta con pena de muerte.
 
Este año, será difícil festejar. Más difícil que otros años.
Porque nos siguen matando,nos matan por gays, por lesbianas, por trans. Nos matan por “diferentes”.
En una sociedad donde el patriarcado se impone como un sistema dominante, político y cultural, que otorga poder al varón por sobre todas las personas que se alejan del paradigma de hombre, blanco y heterosexual, los ataques a las disidencias sexoafectivas se inscriben en nuestros cuerpos y en nuestras vidas como una forma más de violencia de género.
Los cuerpos, identidades y sentimientos que no quieren ser normalizados muchas veces están en riesgo… hasta la muerte.
 
En el Pulse Night Club, una persona -varón heterosexual homofóbico- cargada de odio y de balas asesinó y lastimó a mucha gente. Gente que estaba en el boliche, y también familiares y amistades que no estaban pero que hoy sufren una pérdida tan insoportable como inexplicable.
No es sólo el ataque a un boliche -que ya sería mucho- es la muerte, la violencia, la amenaza a quien se atreva a escaparle al sistema heteronormativo, que habla de eso, de normas y de normalidad. 
No se trata de ver si fue o no un ataque terrorista a una nación, no es casual ni es inocente que sea un boliche donde vamos a expresarnos libremente quienes, aún hoy, sufrimos la incomodidad de besarnos en cualquier lado, a la luz clara del día, por las miradas y los comentarios que causa en la “gente normal”, o por las agresiones que sabemos nos exponemos a recibir. Esa normalidad que admite y justifica los asesinatos  pero se horroriza por los besos
El dolor es inmenso. Es un dolor histórico que no deja de inscribirse en nuestras vidas, en nuestras familias. Sin embargo como aquella noche en Stonewall resistiremos diciéndole al mundo que tenemos derechos y vamos a defenderlos y por eso exigimos justicia.
 
Repudio. Dolor. Indignación. Bronca. Justicia. Nueva Ley antidiscriminatoria.
 
Loreley Flores.
Periodista.
Lesbiana.

 

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Loreley Flores

Loreley Flores

Locutora Nacional. Periodista Integral y deportiva. Diplomada en Promoción de Derechos Humanos y Políticas Antidiscriminatorias. Recibió el Premio Juan Manso por su programa "Bichos raros" (Radio Universidad de Rosario) por su compromiso manifiesto con la construcción de un periodismo con perspectiva de género.

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