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“La Leona” planta bandera por el aborto

Foto: Fernando Arechaga.
Foto: Fernando Arechaga.

En la novela La Leona, Mónica Antonópulos y Dolores Fonzi protagonizan una escena en la sala de espera de una clínica clandestina, donde el personaje de Antonópulos decide realizarse un aborto. “Te sentís una mierda, no te olvidás más. Nosotras decidimos si queremos o no un hijo, pero nos obligan a venir a estos lugares como ratas, donde te podés morir además”, dialogan.

Mujeres trabajadoras, que luchan por sus derechos, que quieren abortar, elegir; mujeres que son referentes sociales. La Leona lleva a la pantalla las problemáticas de la calle, de los estereotipos y los prejuicios entre varones y mujeres, entre clases sociales.

“Queríamos pasar por el tema del aborto y dejar en claro una posición que para nosotros era importante. Nos parecía interesante plantar bandera”, dijo Susana Cardozo, escritora y co-guionista de la novela. “Desde el libreto trabajamos en no juzgar a los personajes”, sumó.

Por su parte, Mónica Antonópulos contó a Notas que aquella escena fue pasando por todas las aristas con las que se vincula el tema del aborto: la clase social, el ocultamiento, la culpa y finalmente la decisión. “En ninguno de los dos casos el personaje tuvo una contención del Estado”, reflexionó, en una constante a lo largo de la conversación: la preocupación por el desamparo de las instituciones y la falta de condiciones para que las mujeres decidan sobre sus propias vidas con libertad.

“La Leona (el personaje de Nancy Duplaá) nos identifica a todas”, asegura la actriz: “Es la que deja a sus hijos por sus compañeros, la que se siente mal como madre porque tiene que salir a laburar, la que comprende a su amiga y su soledad, la que está casada y al mismo tiempo caliente con otro tipo y se lo puede permitir”.

“Belén” y la hoguera

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La situación de la joven tucumana hace dos años, acusada de interrumpir su embarazo de forma voluntaria cuando en realidad tuvo un aborto espontáneo, se dio a conocer en la misma semana que La Leona hablaba del tema en el prime time de la televisión. Aunque filmada en 2015, la simultaneidad ayudó a reforzar el debate social sobre lo que está atravesando “Belén” y el elenco de la novela y su equipo creativo tomaron nota de la responsabilidad que ello les otorgaba.

“El caso de Belén es un caso de hoguera”, opina la actriz, protagonista hace unos años de Vidas Robadas. “Tiene que ser un tema primordial, que el presidente y los políticos salgan a hablar del tema”, se posiciona.

“Sobre el aborto todavía cuesta hablar, incluso entre mujeres, se baja la voz”, comenta, “porque hay dolor y no hay contención sino condena”. Mónica, que tiene un hijo de cuatro años, piensa la maternidad y el aborto como dos caras de una misma decisión: “Si no tener hijos no es una opción, hacerlo pierde sentido. Ser madre es poner el cuerpo, es una entrega, una elección muy compleja”.

Juntas piensan la problemática del aborto como un tema de la sociedad en su conjunto, donde “se terminó la era de pensar que lo que le pasa al otro no le pasa a uno”. Susana ilustra el caso de Belén con la escena de la clínica: “En la escena con Dolores y Mónica ellas dicen ‘nosotras vamos a seguir eligiendo’, y es eso: volver la discusión al lugar central de que las mujeres decidimos, ni la Iglesia, ni los políticos”.

En el relato los personajes femeninos cobran una complejidad diferente a la que se ve en la mayoría de las novelas. Mujeres que toman decisiones y se la juegan. “Sabíamos que queríamos partir desde un personaje principal que sea una mujer real: una madre soltera que preparaba la olla todos los días y sostenía sus vida como podía y con problemáticas cotidianas. Desde ahí ver cómo esa mujer se convierte en un referente social a partir de un hecho concreto que es la muerte de su padre”, explica la autora.

Ambas coinciden en la importancia de romper con los estereotipos más arraigados. La actriz analiza: “Mientras siga habiendo novelas también donde las heroínas se ponen en la posición de ‘ay no sé qué pasa’, se sigue alimentando una visión sexista donde la mujer no tiene preocupaciones profundas”.

La autora reflexiona sobre la dificultad de impregnar la televisión de contenidos de alta sensibilidad social, cuando es en realidad una herramienta poderosa de visibilización. “No es nada nuevo lo que estamos contando, es lo que sucede en la calle. Pero la televisión siempre va atrás de lo que sucede en la realidad. Una como trabajadora de la comunicación tiene que llevar a los medios los temas que están en la calle, que preocupan y que necesitan un tratamiento urgente y una posición marcada. Porque las mujeres se mueren todos los días por hacerse un aborto”, comenta Susana.

No sólo se ve reflejado en la ficción, sino que la pantalla chica invade con los clásicos estereotipos de género mediante las publicidades. “Hay una hipocresía que avala a todo el mundo. Se habla de ‘Ni una menos’, aborto, violencia de género, violaciones pero todavía hay publicidades que siguen con que la preocupación del día de la mujer es el detergente. Eso es muy agresivo y retroalimenta ese pensamiento machista”, cuestiona la actriz.

Susana, por su parte, también es crítica de la posición pasiva de quienes viven la televisión desde el otro lado de la pantalla con el pensamiento de que “el medio es así”, y redobla la apuesta: “El medio lo hacemos los que lo trabajamos. Las reglas y los cambios los tenemos que hacer desde adentro. Me parece una herramienta genial pero se tiene que repensar si quiere sobrevivir”.

En el marco de la próxima movilización nacional “Ni Una Menos” el rol de la mujer en la sociedad se modifica acorde se profundizan los reclamos por los derechos, y en la medida en que la conciencia sobre la violencia machista está calando más hondo.

“Veo que cada vez la violencia es más concluyente:  las incendian y les pegan 28 tiros. ¿Por qué? Porque la mujer se está plantando en su derecho, muy convencida de eso”, reflexiona la guionista. Y agrega: “Ahí donde la mujer se empodera, se apropia del derecho femenino y dice ‘a mi no me tocás’, el varón enloquece”. “Tenemos que seguir haciendo un recorrido de derechos y de asumir nuestra potestad de decidir y hacer lo que querramos con nuestras vidas, nuestros cuerpos, y romper los techos que nos quieren imponer. Hay que ir contra eso”, concluye.

La nota fue publicada en: http://notas.org.ar/2016/05/30/monica-antonopulos-leona-identifica-todas/

Julia de Titto

Julia de Titto

Periodista graduada en TEA. Redactora y editora general de Notas - Periodismo Popular (www.notas.org.ar). Colaboradora en la Revista América XXI y docente del taller de Producción Periodística del Colegio de la Ciudad, desde 2014. Estudié Sociología. Nací en California, Estados Unidos pero crecí en los barrios de Villa Crespo y Caballito de la Ciudad de Buenos Aires.

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