Medios

¿Qué dicen de nosotras?

andariegas

Los medios de comunicación juegan un papel preponderante en las imágenes que nos hacemos del mundo que nos rodea, en cómo construimos nuestra identidad y subjetividad y  en cómo entablamos nuestras relaciones a  partir de allí.  Pero ¿cuál es la imagen que nos están dando los medios acerca de las mujeres? ¿Qué modelos de relaciones y de familia reproducen los programas infantiles?  

La mitad de la población mundial está compuesta por mujeres y no estamos exentas de ser relatadas y representadas, pero la cuestión radica en que muchas de esas representaciones nos colocan en rol de obediencia total a mandatos culturales.

El lugar que se nos da a la hora de transmitir saberes y conocimientos, la imagen que se muestra de nosotras, el lenguaje genérico masculino con el que nos narran y el discurso único de estereotipos históricos y actuales dan cuenta de que hay en los medios patrones culturales que, anclados en una cultura androcéntrica, pueden traducirse en tratos violentos hacia las mujeres. Lo curioso es que esta manera de codificar la realidad nos excluye por el simple hecho de ser mujeres, nos marca, nos estigmatiza y al mismo tiempo nos silencia e ignora, cosificándonos a tal punto que debemos ser interpretadas, leídas, scaneadas y programadas.

La violencia mediática es una de las maneras en que se expresa la violencia simbólica.(1)  Bourdieu señala que la violencia simbólica sostiene a todas las demás formas de violencia y se manifiesta sobre los cuerpos sin que estos lo noten de manera que parecería mágica.(2)

Mujeres en los medios

Para el Proyecto de Monitoreo Global de Medios(3) –GMMP–, que investiga la incidencia en materia de género en los medios de comunicación, la igualdad de género en los medios no es sólo un derecho en sí mismo, sino que repercute en el logro de otros derechos en distintos ámbitos de la realidad, hasta el punto en que dicha igualdad redefiniría las normas sociales y culturales que subyacen a las injusticias de género.

Los resultados, que se basan en datos reunidos en 114 países, determinaron que la presencia de las mujeres en las noticias está marcada por el uso de estereotipos y carecen de voz, ya que en la mayoría de los casos no son las sujetas centrales de las notas ni la opinión experta. Aunque la población mundial esté equiparada en realación al género, las mujeres sólos son entrevistadas para contar lo anecdótico, lo familiar, lo afectivo y los varones son la voz oficial, experta y valorada.

Podemos encontrar mujeres de menos de 50 años como presentadoras de noticieros, movileras y columnistas de temas puntuales –las mujeres mayores de 50 años desaparecen de las pantallas hecho que no sucede con los varones.

Existe un “techo de cristal” que indica que sólo el 37 por ciento de las notas firmadas o los reportajes en los noticieros son contadas por mujeres y que este porcentaje no se modificó en los últimos 10 años. Las columnas de política, economía, deportes y gobierno siguen siendo un mundo de varones que no admite prácticamente filtraciones, tanto de parte de los medios y sus líneas editoriales como de gran parte del público que muchas veces critica o desprecia atributos o actitudes en las mujeres que en varones les parecen valorables, pero sólo en ellos.

Según el GMMP, el 87% de las noticias, de todas las temáticas, refuerzan estereotipos de género  y sólo el 5% los cuestionan.

Sometidas a los estándares de belleza

El concepto de belleza, la autoestima y la autopercepción

Las representaciones de los estereotipos manifiestas y latentes en los contenidos que se reproducen en los medios configuran, normalizan y afectan directamente las actitudes y comportamientos de un gran número de mujeres que viven inmersas en una comparación continua con el ideal físico divulgado masivamente. En esta búsqueda por alcanzar los cánones de bellezas proyectados y propuestos por los medios –juventud, delgadez, elegancia, vestimenta a la moda, buen humor, entre otros– muchas veces pierden importancia, incluso a nuestros propios ojos, los logros que no se relacionan con lo físico.

Para Naomi Wolf, “Muchas mujeres tienen más dinero, poder, campo de acción y reconocimiento legal del que jamás habíamos soñado, pero con respecto de cómo nos sentimos físicamente, puede que estemos peor que nuestras abuelas no liberadas” “Estamos en medio de un violento contragolpe en contra del feminismo que usa imágenes de belleza femenina como arma política contra el avance de las mujeres: el mito de la belleza”(4)

Hacía falta una ideología que hiciera que las mujeres se sintieran inseguras y desvalorizadas ante el empoderamiento que venían evidenciando. Ese ideal a alcanzar –que se ha modificado en el tiempo y varía en las distintas culturas– censura los rostros y cuerpos auténticos y pone en movimiento la industria de las cremas y cosméticos, la industrias de los alimentos light, la de las cirugías estéticas, entre otras.

Un único tipo de cuerpo femenino exhibido y la sexualización de estos cuerpos como objetos consumibles y deseables, fomentan una sexualidad masculina dominante y difunden una imagen de mujer cuyo éxito depende del aspecto físico. Además intenta, una vez más, delimitar el ámbito de acción al que pueden aspirar las mujeres. Algunos medios llegaron a sugerir que si una mujer, en lugar de quedarse a decorar su casa, intentara ejercer el poder de alguna de las formas que tiene vedadas –como militante y/o dirigente política por dar un ejemplo– podría terminar quemada en una hoguera por desobediente. (5)

Los medios producen estereotipos de lo femenino y asignan roles sociales que, a pesar de que los reconocemos y los consideramos negativos, muchas veces a causa de la “naturalización” terminamos respetándolos o persiguiéndolos porque “las mujeres somos así”. La violencia simbólica– según la define la Ley 26485– es la que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmite y reproduce dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad.”

Invisibilizadas en el lenguaje

El lenguaje es una construcción social y como tal refleja los prejuicios presentes en cada cultura y la forma de interpretarlos. “Vivimos en un mundo androcéntrico que privilegia los rasgos asociados con la masculinidad al tiempo que devalúa todo lo codificado como femenino” (6); y si bien las y los periodistas no somos responsables de la existencia del patriarcado, reproducimos la cultura de la cual formamos parte, de ahí la importancia en  la manera en que comunicamos y exponemos. La profundización de un modelo patriarcal que conjura a las mujeres al lugar de acompañantes afecta a las mujeres, pero también socava calidad de relaciones que pueden construirse en la sociedad(7).

Los discursos hegemónicos, el pretendido lenguaje masculino genérico –que se convierte en sexista y violento– la naturalización de desigualdades, y los recursos que escogemos a la hora de comunicar no pueden ser ingenuos ni azarosos ya que, como agentes socializadores y actores sociales, políticos y económicos los medios desarrollan un rol fundamental en la construcción de valores, mitos y saberes.

Hablar en masculino con sentido neutro, en lugar de usar palabras realmente genéricas, oculta, infravalora, subordina y excluye a las mujeres, porque es bien sabido que lo que no se nombra no existe.

Por otra parte, reducir el universo de mujeres a la expresión “la mujer” es un intento más de moldear comportamientos y afianzar roles evidenciando que hay sólo una manera correcto de serlo. Esta expresión suprime la diferencia, la contingencia y tiende a la anulación y negación de la diversidad de identidades femeninas y de géneros; es una forma más de cosificación mediática de la mujer que busca inhabilitar discursos y formas.

Para Marcela Lagarde, la utilización de un lenguaje inclusivo o incluyente, no estereotipado y equitativo, es sobre todo una apuesta política para visibilizar a las mujeres, tomando en cuenta que el lenguaje puede ser una herramienta de exclusión (8).

Estigmatizadas y afianzadas en los roles

Muchos medios incurren en un doble discurso cuando, pretendiendo ser objetivos, hablan de “las dos campanas” y hacen abordajes que ponen en pie de igualdad los prejuicios y argumentos discriminatorios y de exclusión con los que tienen un enfoque de derechos con perspectiva de género y lenguaje inclusivo; confundiendo de esta manera libertad de expresión con Insulto(9) o llegando incluso a justificar la violencia de género. En este contexto, se privilegian las historias individuales promoviendo el sensacionalismo y el exhibicionismo de la violencia y el morbo con coberturas viciadas de malas prácticas. Se arma un show mediático donde la víctima es revictimizada y se promueve un mapa mental cargado de estigmatizaciones que categoriza y hace juicios sobre varones y mujeres y sobre sus comportamientos. Muchas veces, se dan casos de discriminación múltiple donde, al hecho de ser mujer, se agregan otros elementos que sirven para justificar la violencia o para culpabilizar a la víctima. “El contraste que los medios hicieron entre buenas y malas víctimas en dos casos que tuvieron apenas 4 meses de distancia: el de Melina Romero y Lola Chommalez. Mientras una merecía estar muerta por la vida licenciosa que llevaba, el asesinato de la otra era una pérdida irremediable para la sociedad” (10)

La presentación de un modelo único de belleza, de las mujeres cumpliendo un rol doméstico reservado exclusivamente al género, el de madre sacrificada y con dedicación exclusiva; el de consumidora compulsiva que, además, gasta un dinero que no genera; el de “bruja” histérica, perseguidora y celosa; el rol de mala amiga, competidora de sus congéneres y el de objeto sexual, entre tantas otras representaciones que se hacen del género femenino; son mensajes que injurian, difaman, discriminan, deshonra, humillan y legitiman la desigualdad de trato o construyen patrones socioculturales reproductores de desigualdad o generadores de violencia. (11)

Aún nos queda mucho camino por recorrer en materia de formación y miradas con perspectivas de derechos humanos y de género. Esta visión no forma parte de las agendas de los medios. Es momento de entender la urgencia de incorporar una visión de género transversal a todas las temáticas que nos permita narrar la historia completa. Coberturas más equilibradas que incluyan la voz, la experiencia, la mirada y las necesidades de las mujeres en primera persona y desde una perspectiva que incluya diversidad de contextos sociales, culturales y económicos incorporando la pluralidad y complejidad de las realidades, tanto como sea posible.

 

Notas

(1) Ley 26.485 Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales; art 5,5, sancionada el 11/03/2009 http://www.infoleg.gov.ar/infolegInternet/anexos/150000-154999/152155/norma.htm

(2) Pierre Bourdier, “La dominación masculina”, 2000, Ed. Anagrama, Barcelona

(3) El GMMP es una investigación sobre los medios de comunicación que examina hasta qué punto se ha logrado una mayor equidad de género en las últimas dos décadas. La investigación se ha llevado a cabo en ciclos de 5 años desde 1995. http://whomakesthenews.org/gmmp/gmmp-reports/gmmp-2015-reports

(4) Naomi Wolf, El mito de la belleza, The Beauty Myth, 1991, Ed. William Morraw and Co, Nueva York

(5)  Tapa Revista Noticias- Diciembre 2015 http://noticias.perfil.com/2015/12/17/el-pacto-para-que-cristina-no-vuelva-nunca-mas/

(6) Nancy Fraser, citada en el Manual de lenguaje no sexista, Marcela Lagarde, Manual de lenguaje no sexista. Acsur, Las Segovias.

(7)  Decálogo para el tratamiento periodístico de la violencia contra las mujeres, Red PAR, 2010, pág 8

(8) Marcela Lagarde, Manual de lenguaje no sexista. Acsur, Las Segovias

(9)  Insulto: según INADI 045/07 y 047/07 es una acción y no un mero enunciado en tanto reproduce prejuicios y los naturaliza.

(10)  Chaher, Sandra, “Ellas tienen derecho” –libro digital pdf—; 2015, Comunicación para la Igualdad Ed. CABA

(11)  Ley 26.485 Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales; art 6,f, sancionada el 11/03/2009 http://www.infoleg.gov.ar/infolegInternet/anexos/150000-154999/152155/norma.htm

 

La nota fue publicada en la edición impresa de febrero de 2014 de Andariegas, una publicación de la Municipalidad de Rosario

Loreley Flores

Loreley Flores

Locutora Nacional. Periodista Integral y deportiva. Diplomada en Promoción de Derechos Humanos y Políticas Antidiscriminatorias. Recibió el Premio Juan Manso por su programa "Bichos raros" (Radio Universidad de Rosario) por su compromiso manifiesto con la construcción de un periodismo con perspectiva de género.

2 Comentarios

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  • ESTIMADA LORELEY FLORES ME GUSTARTIA ESCUCHAR A TRAVES DE SUS TAN PROFESIONALES PALABRAS COMO UD,CONSIDERARIA A UNA MUJER QUE CRIO A TRES HIJOS ENTRE ELLOS A UNA HIJA,QUE PARA QUE ELLOS ESTUVIERAN BIEN SOPORTO HUMILLACIONES,VEJACIONES,Y VIOLENCIA EN SU MATRIMONIO,HASTA LLEGAR A QUERER QUITARSE LA VIDA….Y POR MILAGRO DE DIOS PUDO SOBREVIVIR Y SUPERARSE,….Y COMO AGREGADO SU HIJA MUJER,HA TENIDO DURANTE SU ADOLESCENCIA,Y AUN EN SU ADULTEZ,COMPORTAMIENTOS VIOLENTOS,CONMIGO SU MAMA QUE LA AMA,LA CUIDO,LA AC OMPAÑO EN TODOS SUS MOMENTOS,CUANDO NO PODIA CAMINAR,Y CUANDO FUE TRANSCURRIENDO SU VIDA,CON LA ADMIRACION EN SUS DECISIONES TOMADAS AL TENER 2 HERMOSOS HIJOS ORGULLOSAMENTE SOLTERA,Y PELEANDO Y DEFENDIENDO SU POSICION CONTRA EL ABORTO…POR LO QUE GRACIAS A DIOS TENGO DOS HERMOSOS NIETOS….JUNTAS PASAMOS MOMENTOS HERMOSOS Y MUY MALOS,SIN EMBARGO GUARDA HACIA MI UN ODIO,QUE TAMBIEN IMPLICA VIOLENCIA….Y QUE EN MUCHAS OPORTUNIDADES ME CASTIGABA IMPIDIENDOME VER MIS NIETOS,Y AUN LO HACE CON MIS NIETAS,TAMBIEN IMPLICA VIOLENCIA….QUE ME INSULTA DE LA MANERA MAS CRUEL…TAMBIEN IMPLICA VIOLENCIA…Y QUE ME DESPRECIA COMO MADRE….ME GUSTARIA SABER COMO SE LLAMA ESE TIPO DE. VIOLENCIA Y COMO SUPERARLA…APELO A SUPROFESINALISMO EN EL TEMA…..Y SABE SRA LORELEY FLORES…..AUN ASI ME SIENTO MUJER,PORQUE DIOS ME HIZO MUJER,Y MADRE …Y ABUELA….NO ME SIENTO DISCRIMINADA,NI COMO MUJER,NI COMO PROFESIONAL QUE SOY…SOLO ME SIENTO DISCRIMINADA POR MI HIJA,POR SU INCOMPRENSION,POR SU IN JUSTO JUICIO SIN QUE YO SEPA DEL MOTIVO DE SU ODIO Y VIOLENCIA….AUNQUE SEAMOS DEL MISMO GENERO…..COMO SE LE LLAMA A ESO….Y SABE SRA PERIODISTA ….AUN ASI TRATO DE ENTENDER A MI HIJA….Y LA PERDONO…Y POR SOBRE TODAS LAS COSAS LA AMO….PERO DESEARIA TENER SU VALIOSA OPINION…..GRACIAS LORELEY FLORES

    • Hola, Alicia. La mejor manera es que te comuniques a la Línea 144 de Consejo Nacional de las Mujeres. La Línea telefónica Nacional 144 está destinada a brindar información, orientación, asesoramiento y contención para las mujeres en situación de violencia de todo el país, los 365 días del año, las 24 horas, de manera gratuita. Un abrazo, el equipo de la Red.